El gobierno de Nicaragua fracasó en su tercer intento por privatizar seis plantas de generación eléctrica, lo que fue atribuido a los atentados en Estados Unidos y el clima electoral en este país.
Las autoridades nicaragüenses convocaron el jueves a una licitación internacional para vender las plantas, pero pasado el tiempo reglamentario de tres minutos para que los interesados presentaron sus ofertas éstos no lo hicieron.
El presidente del comité de privatización, Abdel Karim, anunció que la licitación había concluido sin que los representantes de ENROM y AES, de los Estados Unidos, e Hidro-Quebec, de Canadá, presentaran sus ofertas para comprar las plantas. El funcionario reveló que los términos de la privatización incluso fueron “suavizados”, pero se abstuvo de hacer explicaciones en este sentido.
Karim dijo que presentará un informe al comité de privatización para que éste decida cuáles serán las medidas que se adoptarán sobre el futuro de las plantas térmicas “Managua”, “Las Brisas”, “Nicaragua” y “Chinandega”, así como de las hidroeléctricas “Santa Bárbara” y “Centroamérica”, que no han podido ser vendidas. El presidente de la junta directiva de la Empresa Nicaragüense de Energía (ENEL), Carlos Morice, atribuyó el fracaso al clima generado por los atentados terroristas del 11 de septiembre en los Estados Unidos y que Nicaragua se encuentra en período electoral. Morice señaló que a causa de esos atentados, bajaron en la Bolsa de Valores de Nueva York el valor de las acciones de algunas compañías.