El Grupo Santander informó ayer que ganó en Latinoamérica 1.420 millones de euros, unos 2.229,4 millones de dólares al cambio actual, en los seis primeros meses del año, lo que supone un incremento interanual del 4,4%.
Esta cifra representa algo menos de un tercio del beneficio semestral global del Grupo, que ascendió a 4.730 millones de euros, unos 7.426 millones de dólares.
El grupo precisó que estos resultados, que hubieran crecido en torno al 8,5% de no haberse visto perjudicados por el efecto del tipo de cambio, se vieron impulsados por la actividad de la banca comercial, que avanzó el 8% y se consolida así como el motor del crecimiento.
Tras casi un año de turbulencias financieras en los mercados más desarrollados, el Santander destacó que las economías de la región no han sufrido un impacto significativo en el crecimiento, aunque sí se ha elevado su tasa de inflación.
Además, el crédito a particulares, explicó la entidad, se ha desacelerado después de encadenar varios años con una fuerte expansión, mientras que el crédito a empresas mantienen altos ritmos de crecimiento.
Así, el crédito de particulares y PYMES aumentó el 21% durante el primer semestre y representa ya el 52% del crédito total del grupo en Latinoamérica, mientras que el de consumo avanzó el 15%; el de tarjetas, el 29%, y los hipotecarios, el 18%.
Todos los márgenes de negocio registraron aumentos significativos, principalmente el de explotación, -el que mejor refleja el negocio puro bancario- que creció el 28,6%, hasta 3.585 millones de euros.
El margen de intermediación -diferencia entre ingresos por créditos y gastos por depósitos más dividendos- aumentó en este periodo el 23,2% interanual, apoyado en la expansión del negocio comercial, mientras que el margen ordinario ascendió a 5.952 millones de euros tras elevarse el 20,6%, impulsado por el incremento del 21,4% de las comisiones.
Las dotaciones netas para créditos se incrementaron el 72,8% debido al aumento del volumen de inversiones crediticias, a la mayor orientación hacia segmentos de mayor rentabilidad, y a la mayor prima del riesgo -el ratio de morosidad se situó en el 2,16%, frente al 1,61% de un año antes-.