La disparidad de ingresos entre los grupos étnicos sigue siendo pronunciada en Estados Unidos y los hispanos continúan ganando menos que otros grupos.
Durante el primer trimestre de 2013 los salarios de los hispanos fueron un 28% más bajos que los de los empleados blancos, un 7.5% más bajos que los de los afroamericanos y un 40% más bajos que los de origen asiático, según la Oficina de Estadísticas del Departamento del Trabajo de Estados Unidos.
“Desde que empecé a trabajar como temporal mi sueño era hacerme residente para que me nombraran de tiempo completo. Ya alcancé esa meta, pero no he logrado nivelación salarial”, reveló Dorian Hernández, auxiliar de contabilidad en las oficinas regionales de un banco en Houston, Texas.
Hernández, un colombiano de 47 años, es apenas una muestra del total de 102.6 millones de asalariados que el Departamento del Trabajo tuvo en cuenta el primer trimestre para hacer su análisis, pero es un ejemplo que se repite en todos los estados todos los días.
“La mayor parte de mis empleados son latinos, pero tengo que contratar también estadounidenses de vez en cuando. A ellos no les puedo pagar el mismo salario que a los latinos porque no aceptan el trabajo y tengo que contratarlos porque hay épocas en las que no encuentro hispanos”, afirmó José López, mexicano de 52 años y contratista constructor en Mobile, Alabama.
El salario semanal promedio para empleados de tiempo completo fue de 773 dólares durante el periodo analizado. En tanto los hispanos ganaban 575 dólares (tres cuartas partes de la media nacional), los blancos percibían 802 dólares, los afroamericanos 622 dólares y los asiáticos 951 dólares.
Al analizar la situación laboral de Estados Unidos, un documento de la Reserva Federal señala que cada vez “más empleadores requieren credenciales de estudios postsecundarios. Actualmente, con solamente un diploma de educación secundaria, es menos probable calificar a una persona para un trabajo en un camino para lograr un avance significativo (en el mercado laboral)”.