Industriales dedicados a la fabricación de productos de madera y afiliados al Sindicato de Industriales de Panamá (SIP) y a la Asociación Panameña de Exportadores (APEX) reiteraron ayer su apoyo al decreto que prohíbe la exportación de madera en bruto.
El Decreto Ejecutivo N0. 57 del 5 de junio de 2002 prohíbe la exportación de madera en trozas, tucas, rollos, bloques, aserrada o simplemente cepillada de cualquier especie procedente de los bosques naturales o de maderas sumergidas en cualquier cuerpo de agua artificial.
Debido a la deforestación y el uso indebido de los recursos naturales en el país, el decreto promueve acciones para garantizar la sostenibilidad de los bosques naturales y el suministro suficiente de la materia prima a la industria nacional.
Tras la firma del decreto ejecutivo los industriales reafirmaron su compromiso de comprar la madera en bruto o aserrada que estaba destinada a la exportación para que los aserraderos dedicados a esta actividad no resulten afectados.
Juan Planells, representante suplente de la Sección Madera del SIP dijo que esta medida responde a una petición del sector porque compradores internacionales estaban sacando la madera de los bosques en tucas, pero no en productos terminados. Estos compradores buscan materia prima para elaborar sus muebles, explotando el recurso natural no renovable de otros países.
Planells observó que "al irse la madera en bruto no hay la materia prima para trabajar y producir empleo en la industria del mueble panameño. Estos señores compran la materia prima a precios baratos y después venden el mueble terminado a precios superiores".
Al exportarse la madera en bruto se produce un doble efecto negativo sobre la economía; por una parte se destruye la reserva forestal y por la otra se limita la materia prima que necesita la industria de cualquier país.
El año pasado, sólo en caoba, una madera en extinción, se fueron del país mil 900 metros cúbicos o sea, un millón de dólares en madera bruta, afectando los bosques, especialmente la reserva forestal del Darién que requiere de protección.
El empresario explicó que bajo la instancia del INRENARE existía una prohibición de exportar caoba, pero, al cambiar está entidad a la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), ese decreto se anuló, provocando con ello el saqueo de la madera.
En la actualidad la industria de la madera está afectada por la apertura comercial y la baja de aranceles, que ha llevado a desaparecer a importantes empresas como: Universal Plywood, y Tropicana Selecta, entre otras.