El ministro nipón de Finanzas, Jun Azumi, expresó ayer su preocupación por el creciente impacto sobre Japón de la desaceleración en Europa, EE.UU. y China, aunque admitió que el Gobierno debe analizar más a fondo la situación antes de aprobar medidas de estímulo.
El titular de Finanzas admitió que la ralentización de estas potencias supone un factor negativo para Japón, cuyo crecimiento, dijo, se está “aplanando” en los últimos tiempos debido al debilitamiento del consumo y las exportaciones.
“Me gustaría analizar la situación económica a fondo antes de decidir si el Gobierno necesita tomar algunas medidas”, explicó Azumi en declaraciones al diario Nikkei.
Japón revisó el lunes a la baja su crecimiento durante el trimestre abril-junio, desde el 1.4% al 0.7% a ritmo anual, un drástico recorte en el que influyeron factores como la reducción de las exportaciones del país (que constituyen el 60% de su PIB) por la crisis global.
Además, el Gobierno también informó que el superávit por cuenta corriente de la tercera economía mundial se contrajo un 40.6% interanual hasta los 625 mil 400 millones de yenes (7 mil 885 millones de dólares) en julio, y de que en ese mismo mes sus exportaciones cayeron un 7.4% interanual. Está previsto que Azumi, ministro de Finanzas desde septiembre de 2011, ocupe también el cargo de responsable de la Agencia de Servicios Financieros.