Establece una exención al impuesto de renta para quienes construyan y luego alquilen viviendas nuevas calificadas como de interés social.
Este proceso debe hacerse a través de fondos de inversión y sociedades dedicadas a tal fin.
El presidente de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol), Eduardo Jaramillo, espera que se estructuren ofertas atractivas con los instrumentos financieros adecuados, que ofrezcan una buena rentabilidad a los inversionistas, pues el mercado cuenta con suficientes recursos para medírsele a este negocio.
Y si bien las exenciones de impuestos únicamente cobijan a la vivienda social, en los demás estratos existe la suficiente demanda para invertir recursos en la construcción de inmuebles para arrendar, lo que se estimulará con la nueva ley que no está inclinada hacia ningún lado.
En Colombia, alrededor de 1,3 millones de familias viven en inquilinatos, cuyos arriendos, según el presidente de Camacol, superan a los que pagan los estratos medio y alto de la población por casas y apartamentos.
En Bogotá, por ejemplo, un cuarto en un inquilinato fácilmente cuesta 90.000 pesos mensuales que, proporcional al ingreso o al área o a la privacidad de un inmueble arrendado en los estratos 4, 5 y 6, resulta mucho más elevado.
El problema, según los expertos y los ponentes de la Ley de Arrendamientos aprobada el jueves pasado, es que no hay oferta de ese tipo de viviendas para alquilar y por eso la solución consiste en aumentar su disponibilidad mediante de reglas claras y equitativas para arrendadores y arrendatarios.
Para Eduardo Jaramillo es muy prematuro dar cifras sobre crecimiento de la construcción y otros sectores, así como de generación de empleos derivados de la nueva ley, pero su expectativa es que dentro de dos años comiencen a verse los resultados y, aproximadamente en cuatro, los impactos importantes sobre el resto de la economía sean un hecho. La construcción de vivienda jalona más de 15 actividades económicas (cemento, ladrillo, arena, hierro, acero, vidrio, textiles, maderas, muebles, plásticos, cerámicas, aluminio, crédito...), la mayoría grandes generadoras de mano de obra. En el primer trimestre del año el PIB de edificaciones creció 8,4 por ciento, más del doble del registro de toda la economía, según el Dane.