La guerra por el libre tránsito de transporte de carga que sostienen México y Estados Unidos tuvo ayer, un nuevo giro, cuando el presidente mexicano Vicente Fox lanzó un ultimátum al afirmar que cerrará sus fronteras a los transportistas norteamericanos si a sus pares mexicanos no se les permite el paso a territorio estadounidense.
"Si sigue la resistencia, si no hay acuerdo, bueno simple y sencillamente ni habrá camiones mexicanos allá, porque ellos no lo permiten o no lo quieren, pero tampoco habrá camiones americanos aquí", advirtió Fox en rueda prensa conjunta con el primer ministro británico Tony Blair, quien realiza una visita oficial de dos días a México.
En respuesta, el gobierno del presidente George W.Bush reafirmó su voluntad de abrir las fronteras a los camiones mexicanos y a "solucionar este problema", según declaró una portavoz de la Casa Blanca, Claire Buchan, consultada sobre la advertencia de Fox. El Senado de Estados Unidos aprobó el miércoles una controvertida enmienda que bloquea la libre circulación de los camiones mexicanos en las carreteras del país, asestando un serio revés a Bush en su intento de estrechar las relaciones con su vecino, con el que comparte una frontera de 3.000 km. El mismo miércoles, el Congreso mexicano exhortó a Fox impedir de inmediato el ingreso a México de transporte terrestre de carga y de pasajeros de Estados Unidos, si ese país se niega a dar acceso a los transportistas mexicanos.