Además de la incógnita sobre la futura política petrolera de Irak, los productores de crudo ven en la neumonía atípica aparecida en China un nuevo factor de incertidumbre que se cierne sobre el mercado y amenaza con frenar el ya modesto crecimiento de la demanda, sobre todo en Asia.
“Sé que el Síndrome Respiratorio Agudo y Grave (SARS, según sus siglas en inglés) influye en la demanda”, subrayó ayer en Viena Alí Naimi, ministro de Petróleo de Arabia Saudí, el mayor productor mundial de crudo y “peso pesado” de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), que junto a Irán, segundo productor del cártel, son los principales vendedores de crudo a China.
Según la empresa de análisis del mercado energético PVM, la preocupación por las consecuencias del SARS se presenta como “problema número dos” en la reunión extraordinaria que celebra hoy la OPEP, la primera convocatoria tras la caída del régimen iraquí de Sadam Husein.
Los analistas destacan que el mercado ya da por descontado que un recorte de la oferta de entre 1.5 y 2 millones de barriles diarios (mb/d) será el resultado de esta conferencia, y que como consecuencia el precio del barril de crudo de la OPEP se mantendrá en torno a los 25 dólares, nivel que defiende la organización.
Pero estas previsiones penden de varios factores cuya evolución es difícil de vaticinar y acrecientan el temor de los productores a un desplome de los precios, ya que constatan un exceso de la oferta en cerca de 2 mb/d actualmente.
Esa “sobreproducción” podría duplicarse si Irak recupera el bombeo que mantenía antes de la guerra, al tiempo que Nigeria reactiva sus exportaciones, paralizadas parcialmente debido a conflictos étnicos.
La situación se ve agravada por la inseguridad que despiertan las especulaciones en torno al futuro de Irak, miembro fundador de la OPEP, que van desde una posible retirada de la organización hasta un bloqueo de las decisiones desde dentro, con una política dirigida por EU contraria a limitar la producción.