El FMI rechazó ayer que América Latina sufra un contagio económico generalizado de la crisis argentina, y sostuvo que los problemas que enfrenta cada país son propios, a excepción de Uruguay. El portavoz del Fondo Monetario Internacional (FMI), Thomas Dawson, pidió ser cuidadoso al utilizar la palabra "contagio", al negar que los desarrollos adversos de los mercados en Brasil en los últimos días sean una muestra de ello.
"Sin duda hay un aumento de la volatilidad en los mercados, pero la palabra "contagio" no debe ser utilizada a la ligera", afirmó. Según Dawson, no hay evidencias de contagio en la región, al menos en la acepción de la palabra "en la crisis de 1998, en el sentido de que se extiende de manera indiscriminada entre los países" de la región o "en el sentido de una coalición de "spreads" (diferencia de la tasa de interés de un país con la de los bonos del Tesoro de EU, o riesgo país) que evolucionan según los desarrollos de los mercados en países individuales".
En 1997, Tailandia, Corea del Sur e Indonesia, entre otros, se hundieron en una crisis económica y el FMI acudió a su rescate con préstamos multimillonarios. En 1998, Rusia declaró la moratoria de su deuda, con efectos que repercutieron incluso en Brasil y Argentina. La excepción, no obstante, es Uruguay, reconoció Dawson.