Los papeles de los gobiernos cambiarán con la crisis financiera. Por un lado, los gobiernos de todo el mundo se extenderán y ampliarán su alcance de responsabilidad tal como lo han hecho en el pasado.
Por otra parte, reforzarán la interdependencia mundial, y se verá una nueva tendencia hacia la transferencia del poder central desde el centro hasta el borde, de acuerdo con el punto de vista de Greg Pellegrino, Líder Global del Sector Público de Deloitte Touche Tohmatsu.
Es probable que los gobiernos respondan a la crisis de la forma en que muchos de ellos han respondido a crisis anteriores, expandiendo ciertos compromisos domésticos en base a un déficit", dijo Greg Pellegrino, quien mencionó cómo el sector público ya está ampliando su alcance en los sectores financieros, manufactureros y en proyectos de infraestructura vinculados a la creación de empleos.
La diferencia con las crisis pasadas es que una coordinación de gobierno más mundial en relación con los mercados financieros surgirá de esta crisis. "La propagación de las dificultades de crédito de nación a nación, y el esfuerzo conjunto de algunos sectores para crear cortafuegos, finalmente acaba con la idea de que cualquier nación es una isla", agregó Pellegrino, quien mencionó los recientes esfuerzos realizados por los Gobiernos británico y francés para impulsar la acción preventiva por el Fondo Monetario Internacional (FMI) en representación de las monedas y acciones en peligro en Europa Oriental.
La transferencia de los gobiernos nacionales a los gobiernos regionales y locales y a las principales industrias del sector privado será otro efecto de la crisis financiera.
Lo que puede parecer a primera vista que sólo se trata de una expansión de la participación del gobierno, es de hecho una redistribución del capital, poniendo los recursos sobre el tapete en los sectores y comunidades en donde se pueda dar una mayor utilización.
Sin embargo, el reto será o no si los grandes gobiernos pueden establecer un orden eficaz y estructuras de rendición de cuentas, sin crear un nuevo arrastre en los sectores que tratan de estabilizar respuestas comunes para hacer frente a la crisis
Según Greg Pellegrino, no son todos los gobiernos alrededor del mundo que tratan la crisis de la misma manera, aunque hay respuestas comunes en base a la innovación, la reexaminación de los modelos operacionales, y el apoyo cuidadosamente dirigido de instituciones claves del sector público y privado.
"Los gobiernos tendrán que aplicar programas rigurosos de reducción de costos, aumentar su eficiencia operacional, mejorar sus controles, y descubrir nuevas maneras de hacer más con menos, que a su vez suscitará la innovación", dice Pellegrino.
"Los tiempos difíciles exigen una renovada eficiencia, mientras que a la misma vez, un pueblo bajo presión le exige más de su gobierno. De hecho, muchas de las transformaciones más importantes del gobierno que han ocurrido se han producido durante los bajones económicos anteriores más serios".
Daniel Mckenzie, socio del Sector Público de Deloitte Panamá, por su parte, enumera algunos puntos claves para hacer frente a la crisis, como son: la implementación de programas rigurosos de reducción de costos, aumentar la eficiencia operativa, mejorar la innovación, mejorar la cooperación entre los servicios públicos, reexaminar los modelos operacionales y negociar mejores condiciones para obtener la financiación que ellos requieren, ya que las organizaciones del sector público podrían ser vistas ahora como más atractivas para los inversionistas.
Revisión de los modelos operacionales.
Para mejorar la eficacia del sector público, los modelos operacionales serán revisados: las soluciones pueden estar en el proceso de consolidación, los servicios compartidos, la cooperación entre los servicios públicos, la integración de los servicios entre los distintos niveles de gobiernos, y la integración de los modelos de prestación de servicios.
La relación entre las operaciones del sector público y privado también puede cambiar como resultado de la crisis. Los recursos públicos que en la actualidad tienen un retorno de poco valor, tales como terrenos y edificios abandonados, pueden florecer a la productividad bajo la administración contractual de los empresarios privados.
Al mismo tiempo, un amplio sector público puede ser más atractivo para los inversionistas que buscan operaciones privadas financiadas con fondos públicos, y más capacitados para negociar las condiciones de financiación en algunos países.