Este próximo 12 de julio iniciará operaciones la planta productora de moscas estériles del gusano barrenador del ganado, cuyo costo asciende a 40 millones de dólares.
La planta, que producirá 100 millones de moscas semanales, está ubicada en los terrenos del antiguo ingenio azucarero de Felipillo, en Pacora, en la provincia de Panamá.
Las moscas estériles serán liberadas en la provincia de Darién hasta el río Chocó en Colombia mediante aviones especiales, misión que será ejecutada por el Centro de Dispersión de Moscas Estériles, localizado en Tocumen.
Estas moscas habitan en zonas boscosas en donde se aparean con moscas silvestre, y al ser tratadas con rayos X en su etapa de capullo, quedan estérile, impidiendo la proliferación del gusano barrenador.
De igual manera, en la nueva planta se realizarán investigaciones para combatir otras enfermedades como la encefalopatía espongiforme bovina, mejor conocida como el mal de las vacas locas, y la influencia aviar.
Otros estudios buscarán alternativas al problema de la mosca mediterránea, comúnmente conocida como la mosca de la fruta.
Con la puesta en funcionamiento de esta planta, el sector ganadero panameño será uno de los mayores beneficiados, pues anualmente las pérdidas por este flagelo sumaban unos 10 millones de dólares.
Panamá es el último eslabón del llamado programa regional de erradicación contra el insecto, creado el 11 de febrero de 1994.
Con México y Ecuador nos cayó el primer grito de dolor, un desgarro en el corazón, una rotunda muerte y pocas oportunidades de tener la hermosa copa dorada en el continente americano.
La comunidad latina tambaleó, porque los nuestros se quedaron chicos.
Una Alemania fuerte se veía ya en las semifinales, sin contar con que Italia no dejaría escapar la oportunidad. En los últimos dos minutos italia se creció, apabulló a los locales y en un abrir y cerrar de ojos, dos goles mortales les quitaba el sueño, mataban la gran ilusión.
Con una mirada triste y lágrimas en los ojos, nos negamos muchas veces a aceptar estas despedidas. El mundial acabó para muchos, y es que fútbol sin latinoamericanos no es fútbol. Hace falta el "joga bonito" de Brasil, y el estilo único de Argentina.
Alemania 2006 se despide. La fiesta que había iniciado con los 32 de todo el mundo se quedó en Europa.
Los grandes y gloirosos tiempos en que Maradonna brilló, Pelé enamoró, y un Kempes definió, regresaron a la mente de todos los seguidores, de los amantes del fútbol.
Nos queda esperar Sudáfrica 2010. Con la misma pasión, alegría y cariño. Tal vez ya no esté un Ballack, Ronaldo, Zizou, el Ratón Ayala, Figo, Rafa Marquez, Beckham, Kasey Keller, pero de seguro que las promesas que nos dejaron este mundial se consolidarán para el próximo y brillarán con luz propia.
Para un amante del fútbol no importa cuántas veces caigas sino cuantas te levantes. Volveremos como dice la canción, pero en esa ocasión esperamos que nuestro país esté entre los 32, aunque lleguemos solo a la primera ronda, lo importante es concursar, estar junto a los grandes.
El fútbol es una fiesta que une multitudes y apostamos nuevamente por volver a gozarlo y a gritarlo con la misma fuerza que en esta ocasión. Nos vemos en Sudáfrica 2010.