LOS huracanes que devastaron el golfo de México este año pusieron al sector petrolero en Estados Unidos contra las cuerdas y elevaron los precios del crudo y de los combustibles a máximos históricos.
El barril de Petróleo Intermedio de Texas(WTI) tocó 70,85 dólares durante la sesión del 30 de agosto y cerró ese día a 69,81 dólares, lo nunca visto desde que en 1983 comenzó a negociarse ese contrato a futuro en la Bolsa Mercantil de Nueva York (NYMEX).
Los combustibles batieron igualmente récords y la gasolina se elevó hasta un valor máximo de 2,92 dólares/galón (3,78 litros), mientras que el gasóleo de calefacción alcanzaba los 2,21 dólares/galón.
En julio, el mercado neoyorquino recibió los primeros avisos de una temporada de ciclones que se vislumbraba como la más activa de los últimos años, y el precio del crudo superó ya los 61 dólares el 6 de julio, ante la amenaza del huracán "Dennis".
Pero serían "Katrina" y "Rita", a finales de agosto y mediados de septiembre, los huracanes más dañinos para la industria.
La devastación que causó Katrina -y que agravaría Rita- en instalaciones marinas de producción de crudo y gas, así como en numerosas refinerías, hizo que Estados Unidos y otros países decidieran usar sus reservas estratégicas para abastecer el mercado.
A punto de concluir el año, tres refinerías con capacidad de procesar unos 804,000 barriles diarios de crudo permanecían fuera de servicio y la producción diaria de crudo y de gas era inferior en un 31% y un 24% respectivamente a la habitual en el golfo.
El encarecimiento de la gasolina fomentó sospechas de fraude en los precios por parte de empresas productoras y de distribución, y obligó a directivos de ExxonMobil, Chevron, ConocoPhilips, British Petroleum y Royal Dutch a justificar en el Congreso ganancias de cerca de 33,000 millones de dólares en el tercer trimestre.
Precios del combustible siguen en alza tras huracanes
La capacidad de refinar está en jaque faltando poco para finalizar el año.