El primer ministro bávaro, Edmund Stoiber, es contrario a la quema de las 400.000 reses que se prevé sacrificar en Alemania para evitar la aparición de nuevos casos de vacas locas y recuperar la confianza de los consumidores.
"Rechazo esa supuesta gran medida de urgencia por cuestiones éticas", afirmó Stoiber en unas declaraciones que recoge ayer, el "Welt am Sonntag".
A juicio de Stoiber, esos animales deben ser comprados por la Unión Europea (UE) y sus Estados miembros, sacrificados y, antes de proceder a la quema, sometidos a la prueba de encefalopatía espongiforme bovina (EEB).
"Tirar carne antes de saber si es apta para el consumo no es una medida inteligente", opinó el primer ministro de Baviera, estado en el que se detectaron seis de los trece casos de vacas locas que han aparecido en Alemania desde que estalló la crisis a finales del pasado mes de noviembre.
Stoiber agregó que con el sacrificio y quema inmediata de esas 400.000 reses se pierde, además, la gran oportunidad de hacer una investigación acerca de la amplitud de la crisis en Alemania.
El líder socialcristiano aseguró que la quema sin más de esos animales no se ajusta al principio integrador al que supuestamente responderá la nueva política agraria del Gobierno del canciller Gerhard Schroeder y de su ministra de Agricultura, la ecologista Renate Künast.
"No veo que el proyectado sacrificio y quema de animales conjugue los intereses de los ganaderos, de los consumidores y de las asociaciones protectoras de los animales", declaró Stoiber.
Las asociaciones protectoras de animales criticaron igualmente la medida, con el argumento de que los intereses económicos no deben anteponerse sin más a los principios éticos y de protección de los animales.
La UE proyecta sacrificar en el conjunto de sus países miembros alrededor de dos millones de reses, con el propósito de frenar una crisis que ha provocado una caída de hasta el 27 por ciento en el consumo de carne de vacuno.