Mecanismo
- “Lo que me resultó increíble y aún me asombra es la rapidez con que él y la Fed en su conjunto pasaron de ver el mundo de forma tradicional a adoptar una serie de herramientas nada convencionales”, dijo Michael Gapen, que era entonces jefe de sector de la División de Asuntos Monetarios de la Fed y en la actualidad se desempeña como economista para los Estados Unidos de Barclays Plc en Nueva York. “Hablamos de un periodo de 60 días en que Bernanke puso a la institución de cabeza”.
El éxito del próximo presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos, ya se trate de Janet Yellen, Lawrence Summers u otro, no dependerá tanto de su ortodoxia en política monetaria como de su disposición a trascenderla.
Esa flexibilidad define a las autoridades de los principales bancos centrales del mundo: la Reserva Federal, el Banco Central Europeo y el Banco de Japón. Los tres respondieron a conmociones económicas mediante el abandono de los dogmas institucionales y la ampliación de su tarea.
En la Fed, el presidente Ben S. Bernanke instrumentó el experimento menos convencional de la historia de la política monetaria de los Estados Unidos valiéndose de billones de dólares en compras directas de bonos para bajar las tasas de interés a largo plazo, así como de la expansión del papel del banco central como entidad crediticia de último recurso.
Mario Draghi, del BCE, llevó las metas del banco central más allá de una estrecha estabilidad de precios y prometió un apoyo ilimitado a los países que se acogieran a una reestructuración fiscal.
El gobernador del Banco de Japón, Haruhiko Kuroda, se propuso duplicar la base monetaria de Japón a los efectos de poner fin a dos décadas de estancamiento.
“La política no convencional tendrá que volverse convencional”, dijo Adam Posen, un exmiembro del Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra que en la actualidad preside el Instituto Peterson para la Economía Internacional en Washington. “Los bancos centrales tendrán que actuar en un amplio espectro de activos y directamente en los mercados de crédito. Es un mundo muy diferente”, afirmó.
Bernanke, que tiene 59 años, fue el primero en cambiar. A principios de 2009, cuando la economía estadounidense se contraía a un ritmo anual de 5.3%, el presidente de la Fed preparaba una medida que nadie había tomado antes: compras de valores hipotecarios de más de $1 millón de millones para que el crédito siguiera fluyendo a los mercados inmobiliarios.
En 2008, el presidente de la Fed había visto extenderse la crisis financiera más allá del sistema bancario, a las compañías financieras y los mercados de valores. Creó medidas especiales para prestar a los operadores de bonos gubernamentales de los Estados Unidos, comprar el papel comercial de las empresas y bancos del país, y financiar préstamos titulizados a estudiantes, compradores de autos, pequeñas empresas y deudores de tarjetas de crédito. También redujo la tasa de préstamo de referencia a cero para diciembre de 2008.