United Airlines, que está luchando para volver a ser rentable, se la jugó en enero y bajó las tarifas de los viajes de negocios, con la esperanza de atraer más clientes y de aumentar sus ingresos.
United rebajó los precios entre 40 y 70% en sus dos mayores mercados, Chicago y Denver. Al hacerlo, puso a prueba la opinión generalizada entre las aerolíneas de que los empresarios vuelan cuando lo necesitan, no cuando piensan que pueden obtener una oferta. El efecto de la decisión de United de UAL Corp., la segunda línea aérea más grande del mundo, se sintió en todo el sector.