El consejero delegado de Morgan Stanley, John Mack, rechazó hoy que su próximo relevo al frente de la dirección ejecutiva de la entidad financiera se deba a tensiones con el Consejo de Administración, y aseguró que responde a un deseo que ya había manifestado meses atrás.
"No hay tensión con el Consejo, en absoluto", declaró el ejecutivo durante una entrevista en el canal financiero CNBC, un día después de que la entidad anunció que James Gorman asumirá el cargo de consejero delegado el próximo 1 de enero, en tanto que él continuará como presidente del Consejo de Administración.
Explicó que hace más de un año comunicó a los consejeros su deseo de abandonar la dirección ejecutiva después de que cumpla los 65 años el próximo noviembre, y que desde entonces se empezó a buscar al sustituto adecuado dentro y fuera de la entidad.
"Cuando estuvo claro que Gorman era la persona adecuada, no había razón para esperar", aseguró el ejecutivo, quien asumió las riendas de Morgan Stanley en 2005 y consiguió que sobreviviera a la crisis desatada hace ahora un año, que provocó la desaparición de las entidades independientes de banca de inversión en Estados Unidos.
La noticia de este relevo, difundida el jueves tras el cierre del mercado, fue recibida con cierta cautela en Wall Street -donde se había especulado que existían tensiones internas-, a la vista de la moderada variación que registraban sus acciones, que subían el 1,2 por ciento y se negociaban a 29 dólares.
Mack afirmó que la llegada de Gorman a la dirección ejecutiva no representará un cambio en el modelo de negocio de la entidad, que en el último año ha caído en bolsa un 25 por ciento.
Al igual que otras financieras, Morgan Stanley sufrió las consecuencias de asumir un elevado riesgo con inversiones en deuda, incluidos préstamos hipotecarios, luego de que llegó un momento en que no había mercado, debido a la escasez de liquidez.
"Nos equivocamos como muchos otros", manifestó Mack respecto a su falta de previsión de las posibles consecuencias para su empresa de la congelación de un mercado de deuda en que el que se habían invertido enormes cantidades.