El Consejo de Seguridad de la ONU apeló hoy al consenso para superar la grave crisis política que atraviesa Nepal tras la salida de los maoístas del Gobierno y el aumento de las tensiones entre los partidos políticos.
El presidente de turno del máximo órgano, el embajador austríaco Thomas Mayr-Harting, reafirmó el respaldo de sus 15 miembros al acuerdo de paz firmado en 2006 por el Gobierno y la antigua guerrilla maoísta.
"Bajo difíciles circunstancias, instamos al Gobierno de Nepal y a todas las partes a que cooperen con espíritu de compromiso y con la vista puesta en la implementación del acuerdo de paz", dijo a la salida de la reunión del Consejo Mayr-Harting.
Señaló que el país enclavado en el Himalaya sólo podrá superar la crisis política en la que se halla sumido "mediante un compromiso político amplio" y aplaudió la disposición expresada por el Ejecutivo nepalí para alcanzar ese fin.
La enviada especial de la ONU para Nepal, Karin Landgren, lamentó en una intervención en la reunión del Consejo el poco progreso alcanzado hasta la fecha para superar el estancamiento del proceso de paz y advirtió del "riesgo de una confrontación".
"Pese a los continuados esfuerzos, el nivel de confianza entre los principales partidos sigue reduciéndose", apuntó la responsable de la misión de la ONU en Nepal (UNMIN).
La "apariencia de calma" en el país a lo largo de los últimos meses de crisis parece haberse fracturado con los choques entre las juventudes maoístas y las juventudes marxistas leninistas en algunos de los distritos orientales, comentó.
"Las protestas conllevan un riesgo añadido de confrontación y violencia en el ambiente político que reina", resaltó Landgren, quien instó a "reducir las tensiones y encontrar un marco que permita progresar al proceso de paz".
La enviada especial advirtió que el mandato de UNMIN expira en tres meses y que no puede ser renovado de manera "indefinida".
El Partido Maoísta, en la oposición pese a ser el más votado en las elecciones de 2008, inició el pasado domingo la convocatoria de una serie de protestas que han de continuar durante dos semanas.
El motivo es la decisión del presidente, Ram Baran Yadav, de restituir en mayo en el cargo al jefe del Ejército, el general Rookmangud Katawal, pese a que el entonces primer ministro, el maoísta Pushpa Kamal Dahal "Prachanda", lo había destituido previamente.
Los maoístas salieron entonces del Gobierno y se formó un Gabinete encabezado por el Partido Marxista-Leninista.
Tras una guerra de diez años que acabó con la rúbrica de este acuerdo, Nepal se halla inmerso en un complejo proceso de paz en el que destacan como retos la redacción de una nueva Constitución y la integración de 19.600 ex rebeldes maoístas en el Ejército nepalí.