Los países del Mercosur y sus asociados se comprometieron hoy a realizar estudios sobre la posibilidad de crear equipos de investigación conjunta para combatir el crimen organizado trasnacional y de emitir mandatos de captura con vigencia en todo el bloque.
El compromiso fue una de las principales novedades en el comunicado conjunto de 32 puntos divulgado por el Mercado Común del Sur (Mercosur) al concluir hoy en el balneario brasileño de Costa do Sauípe la XXXVI Cumbre de Jefes de Estado de los países miembros del bloque y de los países asociados.
Según la declaración, los mandatarios "reconocen la importancia de avanzar en los estudios respecto a los Equipos de Investigación Conjunta y al Mandato Mercosur de Captura con vistas a su futura implementación".
Tales herramientas, agrega el texto, pueden fortalecer el compromiso de los países de la región de "combatir el crimen organizado trasnacional y de coordinar esfuerzos para ese fin".
El texto fue suscrito por los mandatarios de los miembros del Mercosur (Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay), más Venezuela, en proceso de adhesión plena, y de los países asociados (Bolivia, Colombia, Ecuador, Chile y Perú).
Los mandatarios también destacaron la "importancia de la cooperación en las reuniones de jefes de policía del Mercosur para poner en operación políticas de seguridad definidas por los ministros de Interior del bloque".
En el ámbito judicial, destacaron además la elaboración de una guía común de "buenas prácticas para la transferencia de personas condenadas o sujetas a medidas de seguridad" con el fin de facilitar los acuerdos suscritos por los países de la región.
Igualmente, instaron a los países de la región a sumarse al acuerdo sobre el beneficio de la asistencia jurídica gratis.
La declaración de Costa do Sauípe, además de todos los compromisos propios de este tipo de documento, también incluye una petición para la finalización "satisfactoria" de las negociaciones de la Ronda de Doha de la Organización Mundial del Comercio (OMC).
Al respecto señala que la misma debe tener en cuenta los intereses de los países en desarrollo y la defensa de la construcción de un nuevo marco financiero internacional.
Los mandatarios destacaron además "la necesidad de una reforma profunda y ambiciosa de la arquitectura financiera internacional y del establecimiento, en el ámbito global, de instrumentos que permitan respuestas concretas, inmediatas y más adecuadas a la crisis".
Igualmente, expresaron la importancia de la activación "lo más rápido posible" del Banco del Sur, con vistas al desarrollo más armónico, equitativo e integral de Suramérica".