Rubalcaba, un veterano socialista para la difícil empresa de la remontada
Tras casi tres décadas en política, el veterano Alfredo Pérez Rubalcaba toma desde hoy el timón para la difícil empresa de lograr una nueva victoria socialista en las próximas elecciones generales en España, cuando todas las encuestas auguran un abrumador triunfo del opositor Partido Popular (PP).
Con su ratificación hoy como candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a la Presidencia del Gobierno se cerró la crónica ya anunciada de su designación, después de recibir en mayo pasado el aval de la cúpula del partido y de que ningún otro militante lograra disputarle el puesto.
Veinticuatro horas antes, Rubalcaba había anunciado que deja sus obligaciones en el Gobierno español, en el que ocupaba la vicepresidencia primera, la cartera de Interior y la portavocía.
El candidato dispone ahora, en caso de que se cumplan los plazos previstos y las elecciones se celebren en marzo de 2012, de ocho meses para hacer remontar a su partido en las encuestas, aunque muchos medios en comunicación en España han especulado con un adelanto electoral para este otoño.
Un hándicap más para un político definido como un "esprínter", en un guiño a su pasado como atleta, por el actual jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien en abril pasado anunció que no se presentaría a un nuevo mandato.
"Alguien que es un esprínter, que es capaz de haber corrido 100 metros en poco más de 10 segundos, es capaz de ganar en 10 meses unas elecciones", dijo entonces el líder socialista al respaldarlo como candidato.
Rubalcaba, de 59 años y un "peso pesado" socialista que comenzó su trayectoria hace casi 30 años con Felipe González, era hasta ayer el "número dos" del Ejecutivo y titular de una de las carteras de mayor peso político, la de Interior, además de portavoz del Gobierno, lo que le ha convertido en los últimos tiempos en uno de los rostros de referencia.
Dotado de una gran capacidad de negociación, mano izquierda y una personalidad arrolladora, está considerado el adversario más difícil al que rebatir en el tú a tú parlamentario, según no sólo sus correligionarios sino también sus adversarios.
Nacido en el norte de España, en la localidad de Solares (Cantabria), Rubalcaba, que milita en el PSOE desde 1974 y fue varias veces ministro en los años noventa con Felipe González en la Presidencia del Gobierno, fue el hombre que eligió Zapatero para gestionar el alto el fuego declarado por ETA en marzo de 2006.
Zapatero nombró a Rubalcaba -entonces portavoz socialista en el Congreso de los Diputados- ministro del Interior en su primera remodelación del Gobierno, el 7 de abril de 2006, sólo dos semanas después de que la banda terrorista hubiera anunciado un alto el fuego permanente, que luego rompió a finales de diciembre de ese año con un atentado en el aeropuerto de Madrid.
En 2008, tras la segunda victoria electoral socialista, Zapatero lo confirmó como ministro del Interior, pero no lo nombró vicepresidente, algo que entonces se especuló que era lo que Rubalcaba esperaba y que finalmente llegó en octubre de 2010.
Entonces, Zapatero confió en él para recuperar la confianza de los españoles, especialmente de los votantes socialistas, tras los duros ajustes y recortes llevados a cabo para reducir el déficit público, que mermaron su popularidad.
Ahora, tras el descalabro electoral sufrido en las elecciones municipales y autonómicas de mayo y con la crisis económica pasando factura al Gobierno, en un país con casi cinco millones de desempleados, los socialistas optan por un "valor seguro" para afrontar el último y difícil partido de 2012, un símil futbolístico para un buen aficionado del Real Madrid.
Con su ratificación hoy como candidato del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) a la Presidencia del Gobierno se cerró la crónica ya anunciada de su designación, después de recibir en mayo pasado el aval de la cúpula del partido y de que ningún otro militante lograra disputarle el puesto.
Veinticuatro horas antes, Rubalcaba había anunciado que deja sus obligaciones en el Gobierno español, en el que ocupaba la vicepresidencia primera, la cartera de Interior y la portavocía.
El candidato dispone ahora, en caso de que se cumplan los plazos previstos y las elecciones se celebren en marzo de 2012, de ocho meses para hacer remontar a su partido en las encuestas, aunque muchos medios en comunicación en España han especulado con un adelanto electoral para este otoño.
Un hándicap más para un político definido como un "esprínter", en un guiño a su pasado como atleta, por el actual jefe del Gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, quien en abril pasado anunció que no se presentaría a un nuevo mandato.
"Alguien que es un esprínter, que es capaz de haber corrido 100 metros en poco más de 10 segundos, es capaz de ganar en 10 meses unas elecciones", dijo entonces el líder socialista al respaldarlo como candidato.
Rubalcaba, de 59 años y un "peso pesado" socialista que comenzó su trayectoria hace casi 30 años con Felipe González, era hasta ayer el "número dos" del Ejecutivo y titular de una de las carteras de mayor peso político, la de Interior, además de portavoz del Gobierno, lo que le ha convertido en los últimos tiempos en uno de los rostros de referencia.
Dotado de una gran capacidad de negociación, mano izquierda y una personalidad arrolladora, está considerado el adversario más difícil al que rebatir en el tú a tú parlamentario, según no sólo sus correligionarios sino también sus adversarios.
Nacido en el norte de España, en la localidad de Solares (Cantabria), Rubalcaba, que milita en el PSOE desde 1974 y fue varias veces ministro en los años noventa con Felipe González en la Presidencia del Gobierno, fue el hombre que eligió Zapatero para gestionar el alto el fuego declarado por ETA en marzo de 2006.
Zapatero nombró a Rubalcaba -entonces portavoz socialista en el Congreso de los Diputados- ministro del Interior en su primera remodelación del Gobierno, el 7 de abril de 2006, sólo dos semanas después de que la banda terrorista hubiera anunciado un alto el fuego permanente, que luego rompió a finales de diciembre de ese año con un atentado en el aeropuerto de Madrid.
En 2008, tras la segunda victoria electoral socialista, Zapatero lo confirmó como ministro del Interior, pero no lo nombró vicepresidente, algo que entonces se especuló que era lo que Rubalcaba esperaba y que finalmente llegó en octubre de 2010.
Entonces, Zapatero confió en él para recuperar la confianza de los españoles, especialmente de los votantes socialistas, tras los duros ajustes y recortes llevados a cabo para reducir el déficit público, que mermaron su popularidad.
Ahora, tras el descalabro electoral sufrido en las elecciones municipales y autonómicas de mayo y con la crisis económica pasando factura al Gobierno, en un país con casi cinco millones de desempleados, los socialistas optan por un "valor seguro" para afrontar el último y difícil partido de 2012, un símil futbolístico para un buen aficionado del Real Madrid.