El Gobierno de El Salvador manifestó hoy su "profunda preocupación por la inestable situación" en Costa de Marfil e instó a las "distintas fuerzas políticas" a promover un "cese el fuego".
La Cancillería salvadoreña, a través de un comunicado, hizo un llamado a los diversos actores políticos marfileños para que "hagan todos los esfuerzos necesarios para evitar más hechos violentos".
En el documento el Ministerio de Relaciones Exteriores insta a las fuerzas políticas a promover "la entrada en funcionamiento de un cese de fuego" y reiteró su compromiso con el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario, por lo que solicitó proteger la vida de los civiles.
El Gobierno "respalda el mandato de Naciones Unidas por medio del Consejo de Seguridad que autoriza la Operación de Naciones Unidas en Costa de Marfil (ONUCI), en la cual El Salvador participa con tres observadores", agrega el boletín.
Añade que el diálogo y la negociación constituyen la mejor vía para impulsar un proceso de reconciliación en ese país.
La actual crisis marfileña comenzó después de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales, el pasado 28 de noviembre, cuando Laurent Gbagbo, presidente de Costa de Marfil desde 2000, se negó a admitir su derrota frente a Alassane Ouattara y a cederle el poder, a pesar de la fuerte presión internacional.
Gbagbo se encuentra en un búnker en su residencia y se ha negado a salir, pese a que está rodeado de fuerzas leales a Ouattara.
Un informe divulgado por Human Rights Watch (HRC) señala a las fuerzas leales a Ouattara como responsables de la matanza de "cientos de civiles" en esta crisis, mientras que las que apoyan a Gbagbo al parecer asesinaron a "más de cien" seguidores del primero.