Unas mil personas, en su mayoría jóvenes, comenzaron hoy a dar forma a una alfombra hecha de unos 600 metros de longitud a base de serrín en vivos colores con imágenes religiosas que estará lista mañana para la procesión del Santo Entierro, informó una fuente oficial.
La subgerente de Turismo de la Alcaldía de Tegucigalpa, Katty Serrano, dijo a Efe que el proyecto se inició hace más de trece años, bajo la coordinación de la Iglesia católica, pero que desde hace seis lo asumió la autoridad local de la capital hondureña, cuyo alcalde es Ricardo Álvarez.
Agregó que unos 50 empleados de la Alcaldía y unos 1.000 jóvenes voluntarios trabajan jueves y viernes para elaborar la alfombra, que este año medirá 600 metros y "se espera que sea una de las más grandes de Latinoamérica".
La alfombra con motivos religiosos propios de la Semana Santa es elaborada en la Avenida Cervantes, en el centro histórico de Tegucigalpa.
"Me llena mucho espiritualmente participar en la elaboración de la alfombra", comentó a Efe una joven que se identificó como María Elena, mientras con sus manos daba los últimos retoques a un conjunto de flores en la parte central de la obra de arte religioso.
Añadió que hay "un poco de temor a que hoy llueva", por una amenaza de precipitaciones anunciada para las horas de la noche en Tegucigalpa, donde ayer llovió aunque no de forma torrencial.
"Si Dios quiere no va a llover, pero si llueve esa será su voluntad", comentó María Elena, quien además dijo ser católica y que está por terminar sus estudios de educación media.
Los voluntarios trabajarán hoy toda la noche y parte de mañana para terminar la alfombra, que tendrá una duración efímera, pues será borrada con el paso sobre ella de los feligreses que participen en el Santo Entierro.
Mientras los jóvenes elaboraban la alfombra, en uno de los jardines de la catedral otro grupo de muchachos, hombres y mujeres, ensayaban su papel para el vía crucis del Viernes Santo.
Actividades similares a la confección de alfombras en Tegucigalpa se celebran en otras ciudades de Honduras, principalmente en Comayagua, unos 80 kilómetros al norte de la capital.
En Comayagua, ex capital de Honduras que cuenta con una de las iglesias coloniales más hermosas del país, este año echan de menos al médico Marco Antonio Zapata, recién fallecido, quien era el presidente de la Asociación de Artesanos de Alfombras.
Zapata heredó la confección de alfombras de su madre, Miriam Elvira Mejía, de origen salvadoreño, ya fallecida, quien a inicios de los años 60 del siglo pasado confeccionó en Comayagua la primera alfombra de serrín, con la imagen de un pequeño cordero.
Desde entonces Comayagua se convirtió en la ciudad con las alfombras más hermosas de Semana Santa confeccionadas por los católicos hondureños, lo que además se convirtió en un atractivo turístico.