Miles de funcionarios públicos de Paraguay se manifestaron hoy frente al Congreso en Asunción para exigir el rechazo del veto presidencial a una ley que reduce de 8 a 6 horas su jornada laboral.
Los empleados estatales se agolparon en las plazas ante el Parlamento en Asunción para exigir a la Cámara de Diputados que rechace el veto firmado por el jefe de Estado, Fernando Lugo, el pasado día 3.
De esa manera, ambas cámaras del Congreso (Senadores y Diputados) necesitan de una mayoría calificada para evitar que la normativa entre en vigencia.
La Policía informó que durante el comisario Ramón Ávila sufrió una herida en la mano al ser atacado por uno de los manifestantes con una navaja.
Ese hecho se produjo cuando los alrededor de 5.000 funcionarios intentaron rebasar la valla instalada por las autoridades para proteger la sede del Legislativo.
Los manifestantes también arrojaron huevos y bombas de estruendo contra los agentes, mientras que un grupo quemó un muñeco de trapo que personificaba al jefe de Estado, Fernando Lugo.
El Ejecutivo argumentó que "existen fundamentos de diversa índole que son suficientes para objetar totalmente el proyecto" que modifica otra ley anterior que hace diez años equiparó el horario del funcionariado con el del sector privado.
Hasta el año 2000, los trabajadores del Estado paraguayo tenían una carga de seis horas que fue aumentada a ocho en la Ley de la Función Pública promulgada ese año.
El veto recuerda, además, que hasta entonces esos funcionarios mantenían "un régimen de privilegio con relación a la normativa aplicable al sector privado en el cómputo global semanal y mensual".
La controvertida normativa había sido presentada en 2009 por el diputado Justo Cárdenas, del opositor Partido Colorado, agrupación que perdió su hegemonía de 61 años en el Gobierno tras la llegada de Lugo al poder en los comicios del 20 de abril de 2008.