La Cámara de Representantes de EE.UU. aprobó hoy descontinuar 450 millones de dólares en fondos para un motor alternativo para el avión cazabombardero Joint Strike Fighter (JSF) F35, ante presiones políticas y presupuestarias.
En una votación de 233-199, la Cámara aprobó una enmienda propuesta por el demócrata John Larson y el republicano Tom Rooney, que elimina los fondos para este año para el segundo motor, fabricado por General Electric y Rolls Royce.
De todas maneras, la medida forma parte del proyecto de gastos de defensa para el año fiscal 2011 en curso, que se debate en la Cámara Baja y también tiene que ser sometido a votación en el Senado.
A mediados del año pasado, los legisladores de la Cámara Baja apoyaban continuar los fondos para el motor adicional pero, ahora, varios congresistas aupados por el movimiento conservador "Tea Party" presionan por mayores recortes, en aras de la austeridad fiscal.
La votación no causó sorpresa en el Pentágono, ya que el propio secretario de Defensa, Robert Gates, había abogado a principios de semana por la eliminación de esos fondos.
El portavoz del Pentágono, Geoff Morrell, dijo hoy por Twitter y en un comunicado que, para Gates, la votación de hoy es un paso "muy importante" en la vía para "dejar de gastar los dólares ya limitados en programas indeseados e innecesarios".
La votación supone una importante victoria para la empresa Pratt & Whitney, con sede en Connecticut (EE.UU.), ante la competencia de General Electric y Rolls Royce.
Tras la votación, General Electric dijo en un comunicado que aunque está decepcionada con el resultado "el debate para preservar la competencia continuará".
"Sin la competencia de otros motores (para el programa) JSF, el Departamento de Defensa le cederá un monopolio de 20 años y 100.000 millones de dólares a un solo suministrador de motores", se quejó la empresa, que prometió continuar presionando por el restablecimiento de esos fondos en el ejercicio fiscal de 2011 y de 2012.
En 2005, el entonces presidente George W. Bush, y su secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, también se oponían al motor adicional.
El año pasado, el presidente Barack Obama prometió vetar cualquier legislación que incluyese fondos para el programa JSF que, según cálculos del Pentágono, le está costando a los contribuyentes estadounidenses unos 28 millones de dólares mensuales.