Las débiles relaciones entre la India y España han recibido durante los dos últimos días un empujón con un gran encuentro entre sus sociedades civiles en Nueva Delhi y la visita del secretario español de Asuntos Exteriores, Ángel Lossada.
El diplomático español, que se reunió ayer con el secretario indio de Exteriores, Anand Sharma, explicó en una conversación informal con periodistas que la voluntad de España es conseguir un "formato" de relaciones con el gigante asiático equiparable al de Japón o China.
Tras la firma en 2006, con motivo de la visita a la India del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, de un memorando de entendimiento para establecer un mecanismo de consultas bilaterales, el encuentro entre Lossada y Sharma ha sido el primero de alto nivel para preparar un calendario "sostenido" de contactos.
Lossada, que apostó por una "nueva mirada hacia Asia", aseveró que "en España no se es consciente del papel de la India" en el mundo, y tampoco el gigante asiático ha explorado las posibilidades que le ofrece una relación más estrecha con España.
Respecto al acuerdo de cooperación nuclear civil firmado entre EEUU y la India, Lossada explicó que España "ayudó a crear consenso" en el seno del Grupo de Suministradores Nucleares para que diera luz verde al pacto.
Lossada consideró que, a pesar de no ser firmante del Tratado de No Proliferación Nuclear (TNP), la India está ahora más integrada en un marco internacional que tiene como objetivo el control de las armas atómicas.
"La energía nuclear no es una apuesta prioritaria" de España, puntualizó sin embargo Lossada.
En la IV Tribuna India-España, que tuvo lugar en Nueva Delhi el 16 y el 17 de octubre, artistas, miembros de la sociedad civil y responsables ministeriales intercambiaron impresiones sobre el cambio climático, las políticas de género o la salud del arte y el cine contemporáneo.
En uno de los diálogos, la directora del Departamento de Educación y Cultura del Gabinete de la Presidencia del Gobierno, María Fernanda Santiago Bolaños, explicó de forma didáctica a la curiosa parte india la aplicación de la Ley del Divorcio en España.
Muchas de las voces españolas pidieron que sea ahora la India quien "se vuelque" en España, después de que la creación durante los últimos diez años de la Casa Asia y la Casa de la India haya contribuido a un acercamiento al gigante asiático, sobre todo en el plano cultural.
En una conversación con Efe, el director general de Casa Asia, Jesús Sanz, explicó que encuentros como éste sirven para "que se conecten las universidades, las ONG, las fundaciones, las empresas" y, en definitiva, "los tejidos sociales de ambos países".
Sanz explicó que Asia se ha convertido en un "pilar" de la acción exterior española desde 2000, y apostó por que la ciudadanía española gane "conciencia" sobre la presencia y el significado de la India.
"La India es un país muy grande, que a su vez tiene muchos de estados, algunos de ellos de la dimensión de España", dijo Sanz para explicar la complejidad de este acercamiento.
Los débiles lazos políticos entre la India y España que ahora se intentan estrechar, fruto de la distancia geográfica y la falta de intereses comunes, han dejado durante años en manos de un puñado de intelectuales el contacto entre ambos países.
Del lado español, filósofos como Agustín Pániker han ayudado con sus obras a deshacer los estereotipos sobre la India.
Otros han pasado casi desapercibidos en una larga carrera de fondo, como el profesor indio S.P. Ganguly, que ha dedicado buena parte de su vida académica al estudio de las relaciones entre el poeta bengalí Rabindranath Tagore y su traductor español, Juan Ramón Jiménez.
Pero quizá el punto de inflexión para los lectores de habla hispana en su mirada hacia la India fueron las obras escritas por el mexicano Octavio Paz durante su estancia como embajador en Nueva Delhi, en la década de 1960, sobre todo sus poemas, recogidos en el hermoso libro "Ladera Este".
Agus Morales