La ministra francesa de Economía y Finanzas, Christine Lagarde, anunció hoy que se presenta como candidata para suceder a Dominique Strauss-Kahn al frente del Fondo Monetario Internacional (FMI).
En una rueda de prensa rodeada de gran expectación mediática, Lagarde apuntó que ha decidido postularse "después de una reflexión madura" y de haberlo consultado y recibido el apoyo del presidente francés, Nicolas Sarkozy, y del primer ministro, François Fillon.
Dijo que de ser elegida aportaría al FMI todo su experiencia "como abogada, ministra, dirigente empresarial y mujer", y que se entregaría al cargo con entusiasmo y determinación.
La ministra, de 55 años, indicó que acepta este "inmenso desafío" con humildad, esperando conseguir el mayor consenso posible, y recalcó que el apoyo recibido por parte de diferentes países "le ha impulsado a dar este paso".
Lagarde añadió que la institución "no es propiedad de nadie, salvo de sus 187 países miembros, de los cuales cada uno tiene expectativas legítimas", razón por la cual estará a disposición de todos los miembros en las próximas semanas para presentarles su proyecto y darle al FMI "una nueva ambición".
El plazo de presentación de candidaturas, que arranca con un duro pulso entre Europa y los países emergentes, se abrió formalmente el lunes y finaliza el 10 de junio, el mismo día en que la Justicia francesa decide si abre una investigación que implicaría a la ministra por supuesto abuso de autoridad en el caso Tapie.
La Fiscalía pidió la apertura de un procedimiento el pasado 10 de mayo, al considerar que Lagarde pudo cometer abuso de autoridad en la fijación de la indemnización al empresario francés Bernard Tapie en 240 millones de euros por la venta de Adidas en 1993.
La ministra hizo hincapié en que aunque la investigación vaya más lejos, mantendrá su candidatura porque tiene la conciencia tranquila y a su juicio siempre ha actuado "de cara al interés del Estado y del interés de la ley".
Lagarde cuenta hasta el momento con el apoyo entre otros de los tres pesos pesados de la Unión Europea: Francia, Reino Unido y Alemania y en un primer momento, según anunció este martes el portavoz del Gobierno francés, François Baroin, parecía haber recibido también el anuncio de China.
Poco después, no obstante, los cinco miembros de los grandes países emergentes, el denominado grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) calificaron de "obsoleta" la tradición de que el director gerente del FMI sea europeo.
Lagarde dijo que no se presenta ni como "candidata del eurogrupo, ni europea, ni francesa", sino como una persona a disposición de ese organismo, y subrayó que aunque no espera que su condición de europea le suponga una ventaja, no desea tampoco que ello implique una desventaja.
Christine Lagarde, la candidata favorita para suceder a Strauss-Kahn
La ministra francesa de Economía y Finanzas llegaría al Fondo Monetario Internacional (FMI) tras una larga trayectoria profesional en EEUU dentro del gabinete Baker&McKenzie, en el que comenzó a trabajar primero en su delegación parisina como abogada asociada en 1981, y del que en 1999 fue elegida presidenta de su comité ejecutivo mundial.
En 2004 se alzó como presidenta del comité estratégico mundial, y abandonó esa labor un año después para entrar en el Gobierno del entonces presidente francés, Jacques Chirac, como ministra delegada de Comercio Exterior.
"Dejé hace seis años y medio mi feliz vida profesional estadounidense para ponerme al servicio del país", declaró a mediados de este mes para dejar claras sus motivaciones a la hora de incorporarse a la vida política.
Con esa declaración buscaba también alejarse de un asunto que amenaza con manchar su currículum, el supuesto abuso de autoridad cometido en la indemnización al empresario Bernard Tapie por la venta de Adidas en 1992, y sobre el que la Fiscalía francesa ha pedido la apertura de un procedimiento contra ella para investigarlo.
Se trata de uno de los pocos peros que pueden frenarla en la carrera abierta para suceder a Strauss-Kahn al frente del FMI, y para la que cuenta con el apoyo, entre otros, de los tres pesos pesados de la Unión Europea (UE): Francia, Reino Unido y Alemania, y la oposición de naciones emergentes, que prefieren que el nuevo dirigente proceda de alguna de ellas.
Con 55 años, Lagarde, abogada de profesión y madre de dos hijos, se convertiría en la primera mujer en acceder a la dirección del FMI, de la misma manera en que en su día fue la primera ministra de Economía y Finanzas de un país miembro del Grupo de los Siete países más industrializados (G7).
A ese cargo llegó en junio de 2007 tras un breve paso como ministra de Agricultura y Pesca a principios del mandato del presidente Nicolas Sarkozy, y sus defensores subrayan su longevidad en un departamento, el de Finanzas, que en los siete años precedentes vio pasar varios titulares.
De ella se alaba también su perfecto dominio del inglés y su trabajo en la gestión de la crisis económica y financiera iniciada en 2008, tiempo en que se ha forjado su reputación, así como durante la presidencia de turno francesa del G20 (Grupo de países desarrollados y emergentes), cargo que ocupará Francia hasta finales del próximo noviembre.
La controversia sobre el empresario y ex ministro socialista Tapie podría penalizarla, pero cuenta entre otros con el apoyo de Sarkozy, que cuando saltó el caso este mes dijo de ella que "es una mujer destacable", que cuenta con toda su confianza.
En 2009 Lagarde ocupó el puesto 17 en la lista de las mujeres más poderosas del planeta elaborada por la revista "Forbes", y la quinta de entre las mujeres de negocio europeas realizada por el "Wall Street Journal", y ese mismo año el "Financial Times" le otorgó el título de mejor ministra de Finanzas de la UE.
El secretario de Estado francés de Transportes, Thierry Mariani, se mostró convencido de que Lagarde "sería una muy buena candidata" para situarse al frente del FMI, si bien ella, cauta, ha afirmado que "cualquier candidatura deberá emanar de los europeos, todos juntos".
La dirección del FMI la ocupa de momento el número dos de la entidad, John Lipsky, pero tal y como afirmó hoy la portavoz jefe de la Comisión Europea, Pia Ahrenkilde, el nombramiento de un europeo sería la opción "natural", siguiendo ese pacto no escrito según el cual un europeo es el encargado de dirigir el FMI y un estadounidense, el Banco Mundial.