Las principales calles de Ciudad de México se han llenado de diferentes personificaciones de la muerte y varios altares con ofrendas para ella, en vísperas de la tradicional fiesta del Día de los Difuntos, que en el país se celebra llena de dulces, música, alcohol y color.
Esqueletos "pachucos" vestidos con los exóticos trajes de los inmigrantes mexicanos que en los años cuarenta vivían en Estados Unidos, "Catrinas" representando el lado más femenino y sexy de la dama de la guadaña, e incluso bailarinas "Santas Muertes" se cruzan hoy en el Zócalo capitalino.
"La tradición del Día de Muertos es algo muy bonito aquí en México donde todos los mexicanos la festejamos con irreverencia e irrespeto porque no debemos tenerle miedo", explicó hoy a Efe un hombre vestido de la "Catrina", que lucía traje morado y plumas naranjas.
Una "muerte" más sencilla, ataviada con un tradicional traje mexicano, señaló que la fiesta es un modo de rescatar la cultura de los habitantes del país, y un ejemplo son los altares y ofrendas, donde con figuras prehispánicas y modernas, diversos colores y comida, se la celebra.
"Para la muerte no hay distinción entre razas, religiones, se lleva a ricos y pobres, por eso nosotros no le tenemos miedo", dijo.
Aunque antes los altares y ofrendas se dedicaban a los muertos, en los últimos años algunos están incluyendo a la "Santa Muerte", cabeza de una peculiar Iglesia que venera a la también llamada "Niña blanca" en México y que cuenta con más de dos millones de seguidores en todo el país, en especial de sectores humildes, narcotraficantes y delincuentes.
El Día de los Difuntos los mexicanos van a los cementerios con mariachis, el alcohol favorito del muerto y celebran con una auténtica fiesta que dura hasta bien entrada la madrugada.
Pero, no solo para los adultos es una fecha festiva, ya que los niños disfrutan con los colores, la música, los altares, las ofrendas, y especialmente con los dulces que se cocinan para estas fechas.
Pan de muerto, huesos dulces y calaveras de azúcar y de chocolate son solo algunas de las delicias que se ven entre las ofrendas y en las manos y bocas de los pequeños, que aunque disfrutan de la importada "Halloween", no parece que vayan a dar la espalda a la fiesta mexicana.
Para ellos se realiza la Octava Feria de las Calacas (esqueletos), de la Fundación Alas y Raíces, que inicia hoy y termina el domingo 2 de noviembre, Día de los Santos Difuntos.
El coordinador del proyecto, Juan Jiménez, explicó a Efe que el objetivo es promover la cultura del Día de Muertos entre los jóvenes, a través de talleres y actividades artísticas, como un espectáculo llamado "Un paseo con los muertos" y otras obras escénicas con música en vivo.
También hay un tianguis (mercado tradicional) donde cien artesanos y artistas plásticos venderán sus creaciones originales.
Jiménez destacó que la relación tan particular y diferente de los mexicanos con el Día de Muertos tiene su origen en la época prehispánica, donde "la muerte significaba mucho más que la vida, ya que al fin y al cabo muerto vives más tiempo".