La participación en el referéndum para la reforma constitucional que se celebra hoy en Marruecos se situó a las 10.30 hora local (09.30 GMT) en un 10,5 %, informó el ministro del Interior Taieb Cherkaui.
La nueva reforma constitucional pretende profundizar en la separación de poderes y en el carácter parlamentario del sistema político marroquí.
Cherkaui explicó, a través de un comunicado difundido por la agencia MAP, que a primera hora de la mañana "las oficinas de voto comenzaron a recibir a los electores y electoras en unas condiciones normales y sin registrase ningún incidente".
Un total de 13.106.948 marroquíes, entre ellos un 45,2 % de mujeres, están llamados a votar en los cerca de 40.000 colegios electorales en Marruecos y en el territorio del Sahara Occidental administrado por este país.
Además, las autoridades marroquíes han habilitado otros 520 puntos de voto en el extranjero para que sus emigrantes también puedan pronunciarse, y en países como España, podrán hacerlo medio millón de personas.
Los colegios electorales cerrarán sus puertas a las 19.00 hora local (una menos GMT), sin posibilidad de prórroga.
Según informó a Efe una fuente del Ministerio de Comunicación, está previsto que el rey Mohamed VI de Marruecos deposite su voto en Rabat en la sede del Consejo de la Competencia a las 12.00 hora local, mientras que otra fuente señaló que el primer ministro lo hará a la misma hora en un colegio del barrio residencial de Suisi.
El primer referéndum constitucional en los doce años de reinado de Mohamed VI
Marruecos entró en la senda del constitucionalismo seis años después de su independencia de los protectorados francés y español (1912-1956), en un proceso dirigido con mano firme por Hassán II, que rigió los destinos del reino durante 38 años.
A la muerte de su padre, Mohamed V, en 1961, Hassán II encargó a una comisión de expertos la redacción del primer texto constitucional marroquí, que la oposición política tacharía de "carta otorgada".
Aprobada en referéndum en 1962 con una participación del 83,95 por ciento y 97,06 por ciento de votos favorables, según los datos oficiales, estableció un sistema parlamentario en el que el monarca concentraba importantes poderes ejecutivos y legislativos, y era consagrado como "comendador de los creyentes".
Hassán II suspendió esa ley fundamental el 7 de junio de 1965 proclamando el estado de excepción, al calor de los sucesos de marzo del mismo año en Casablanca que se saldaron con varios muertos y heridos.
En 1970, el soberano alauí propuso una nueva constitución que ampliaba las prerrogativas del monarca, ratificada con un 93,50 por ciento de participación y 98,84 por ciento de votos afirmativos.
Tras un golpe de estado fallido en 1971, Hassán II sometió a consulta popular, en 1972, una nueva ley fundamental con mayores competencias para el Parlamento que fue aprobada con casi los mismos resultados de participación (92,52 por ciento) y votos favorables (98,69 por ciento) que la anterior.
Durante la década de 1980, los marroquíes aprobaron en las urnas tres reformas de menor calado, que consistieron en cambiar la mayoría de edad del príncipe heredero de los 18 a los 16 años, ampliar las legislaturas de cuatro a seis años, y prorrogar el mandato del Parlamento de la época en dos años.
En las tres consultas, la participación superó el 90 por ciento y los votos favorables el 95 por ciento.
En 1992, Hassán II propuso una nueva constitución para aumentar las prerrogativas del Parlamento (que podría votar la composición del Gobierno y formar comisiones de investigación), en un referéndum en el que, con una participación del 97,29 por ciento, los votos afirmativos supusieron el 99,96 por ciento.
En 1995, se organizó otra consulta menor para cambiar la fecha de aprobación de los presupuestos del Estado, oficialmente aprobada con una participación del 70 por ciento y un 99 por ciento de "síes".
La última reforma constitucional -aprobada el 13 de septiembre de 1996 con una participación del 82,9 por ciento y con un 99,6 por ciento de votos favorables- eliminó el sufragio indirecto en la elección de la Cámara de Representantes (cámara baja del Parlamento) y reinstauró una cámara alta, la Cámara de Consejeros.