La presidenta de Argentina, Cristina Fernández, inició hoy una visita oficial a Chile, marcada por asuntos como el conflicto argentino-británico por la soberanía de las Malvinas y las restricciones a las importaciones impuestas por su Gobierno.
Fernández, que llegó a la terminal aérea internacional de Santiago, a las 19.15 horas (22.15 GMT), iba a haber realizado esta visita en enero pasado, pero debió aplazarla debido a una intervención quirúrgica.
Se trata del primer viaje al extranjero desde que Fernández asumió un segundo mandato en diciembre pasado.
La única actividad de esta jornada es una cena de carácter privado en el Palacio de La Moneda, sede del Ejecutivo, con la que el presidente chileno, Sebastián Piñera, agasajará a su invitada.
Ambos mandatarios pronunciarán discursos ante los invitados a la cena, entre los cuales estarán una gran cantidad de empresarios de ambos países y varios ministros.
El viernes la primera actividad de la presidenta de Argentina será depositar sendas ofrendas florales ante los monumentos a Bernardo O'Higgins, máximo prócer de la independencia de Chile, y a José de San Martín, libertador de Chile y Argentina.
Posteriormente será recibida en el Palacio de La Moneda por Piñera, con quien sostendrá una reunión bilateral y ofrecerá una declaración a la prensa sin preguntas.
Fernández participará después en un almuerzo en la embajada de Argentina.
La visita se produce en momentos en que empresarios chilenos han expresado malestar por las restricciones a las importaciones impuestas por Argentina, medidas ante la que se han quejado también industriales de otros países de la región.
Chile tiene un comercio deficitario con Argentina, con exportaciones por 1.184 millones de dólares e importaciones por 4.755 millones.
Otro de los asuntos que se cree que saldrán a relucir en las conversaciones es la reciente propuesta de Fernández para que Aerolíneas Argentinas vuele a Malvinas desde Buenos Aires.
Actualmente, las islas se comunican con el continente a través del vuelo de Lan Chile que parte de la ciudad chilena de Punta Arenas.
Dos casos vinculados con las dictaduras de los años 70 y 80 en ambos países también estarán presentes.
Por un lado, el del exguerrillero Galvarino Apablaza, procesado en Chile por el asesinato del ideólogo de la dictadura pinochetista Jaime Guzmán en 1991 y que en 2010 logró refugio político en Argentina, lo que bloqueó su extradición.
La Unión Demócrata Independiente (UDI), fundada por Guzmán y que integra la coalición de Gobierno en Chileo, denunció recientemente a Argentina ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por este caso.
El otro caso es el del exjuez argentino Otilio Romano, que en agosto pasado huyó a Chile, donde pidió asilo, tras ser procesado en su país por delitos de lesa humanidad durante la dictadura y que está bajo arresto domiciliario, pendiente de que se decida su extradición.