El Gobierno británico se vio obligado a defender hoy sus esfuerzos para deportar al islamista Abu Qatada, al que considera un peligro para la seguridad nacional, después de que el clérigo radical frenase el proceso al presentar un nuevo recurso.
Qatada recurrió ante la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos cerca de la medianoche del martes, pocas horas después de su detención en Londres, lo que paralizó los esfuerzos del Gobierno británico por deportarle a Jordania, donde se le acusa de delitos de terrorismo.
La ministra británica de Interior, Theresa May, compareció hoy ante el Parlamento para explicar las medidas del Gobierno y consideró que Qatada "no tiene derecho" a trasladar su caso de deportación a la Gran Sala del Tribunal europeo porque, en su opinión, presentó su recurso fuera del plazo límite.
En una comparecencia en la Cámara de los Comunes, la ministra afirmó que "la fecha límite de tres meses (para apelar) concluyó en la medianoche del lunes" pese a que los abogados del clérigo jordano y la Corte de Estrasburgo sostienen que estaba dentro del plazo.
May, que ha conseguido de Jordania garantías de que Qatada tendrá un juicio justo si es deportado, confirmó que el Gobierno ha escrito a la corte europea que "deberían rechazar el recurso por llegar fuera de plazo" y pedir que el caso "sea considerado por la llamada Comisión especial de apelaciones de inmigración (Siac)".
Según la ministra, el proceso de deportación a Jordania queda ahora "en suspenso" debido a las "tácticas dilatorias" empleadas por el clérigo durante años.
La defensa de Qatada recurrió el martes una decisión tomada el pasado 17 de enero por Estrasburgo.
Si bien este tribunal falló en enero contra su deportación, el dictamen señalaba que Qatada no estaría expuesto a un riesgo si volvía a Jordania siempre y cuando este país diera garantías de que el clérigo tendría un juicio justo.
La apelación, que tomó por sorpresa al Ministerio de Interior, implica que el proceso de deportación no puede iniciarse hasta que un panel de jueces determine si el caso puede ser admitido por la Gran Sala, la máxima instancia de esa corte europea.
May comunicó el pasado martes que el Ejecutivo británico iba a reiniciar en el Reino Unido los trámites para la deportación del religioso tras recibir las garantías de Jordania de que tendría un juicio justo.
Según la ministra, Jordania se ha comprometido a juzgar a Qatada en un tribunal civil y a que en su contra no se utilicen pruebas obtenidas mediante técnicas de tortura, unas garantías que el Tribunal de Derechos Humanos exigía para su extradición.
La Gran Sala tendrá que decidir ahora si el recurso presentado por la defensa de Qatada, cuyo verdadero nombre es Omar Othman y considerado en su momento líder espiritual de la red terrorista Al Qaeda en Europa, se somete a trámite.
El religioso fue detenido el pasado martes de nuevo en Londres tras haber sido puesto en libertad condicional el 13 de febrero en el Reino Unido a raíz del citado fallo del Tribunal Europeo de Derechos Humanos contra su repatriación al reino hachemí, al considerar que no tendría un proceso justo.
El clérigo llevaba seis años y medio en prisión sin cargos en este país a la espera de la resolución de su caso.
Tras su arresto del martes, Qatada compareció ante la llamada Comisión especial de apelaciones de inmigración, donde Interior pidió su deportación sobre la base de las nuevas garantías obtenidas de Jordania.
El religioso fue condenado en rebeldía en Jordania por su implicación en dos conspiraciones terroristas en 1999 y 2000, cargos por los que se le quiere volver a procesar.
Qatada, conocido por sus sermones incendiarios, es buscado además en otras naciones europeas, entre ellas España, por delitos de terrorismo.