Los embajadores ante la ONU de los cinco miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, China, Rusia, EE.UU. y Reino Unido) y Alemania se reúnen hoy en Nueva York para perfilar, en una primera ronda negociadora, las posibles sanciones a Irán por su programa nuclear.
"Esta es una negociación muy importante y ya hablaremos de ello, cuando termine", dijo el embajador de China ante la ONU, Li Baodong, a la entrada de la reunión que se celebra en la Misión del Reino Unido ante el organismo multilareral.
Asisten también a esta reunión los embajadores de Rusia, Vitaly Churkin; el adjunto de EE.UU., Alejandro Wolff, así como el de Francia, Gérard Araud; Reino Unido, Mark Lyall Grant, y un representante de la misión alemana.
Los representantes ante la ONU de esos seis países han iniciado sus contactos en un ambiente de máximo secretismo, con el objetivo de iniciar el complicado proceso de poner en práctica el acuerdo alcanzado por sus Gobiernos de castigar de nuevo a Irán por su negativa a despejar las dudas acerca de la naturaleza de sus actividades nucleares.
Poco antes, la embajadora estadounidense ante la ONU, Susan Rice, señaló a la salida de una reunión del Consejo de Seguridad que las negociaciones, que ya empezaron en las respectivas capitales, "se intensifican ahora. No puedo decir cuándo concluirán".
"Estamos preparados para trabajar con rapidez para terminar en cuestión de semanas", agregó Rice.
Fuentes diplomáticas señalaron que se negocia sobre la base de un documento elaborado por el Gobierno de Washington, que dirige las sanciones contra las actividades económicas de la Guardia Revolucionaria iraní, por su papel en las presuntas actividades de proliferación nuclear de Teherán.
Washington también quiere aumentar las restricciones existentes a las navieras iraníes, así como a sus sectores bancarios y financieros, además de castigar a empresas posiblemente relacionadas con el programa nuclear.
Las negociaciones en Nueva York se han activado después de que China abandonara en marzo su tajante oposición a aumentar las restricciones económicas internacionales sobre Irán, uno de sus principales proveedores de petróleo y con quien mantiene estrechas relaciones comerciales.
El respaldo de China, además del de Rusia, a las sanciones es visto como un triunfo por los diplomáticos de las potencias occidentales, aunque esas mismas fuentes reconocen que Moscú y Pekín tratarán de diluir la severidad de las mismas durante la negociación.
El presidente de EE.UU., Barack Obama, se refirió hoy a la situación iraní hoy en Praga, donde firmó un nuevo acuerdo de desarme nuclear con su homólogo ruso, Dmitri Medvédev.
Obama aseguró que las medidas que esos seis países decidirán en contra de Irán "incluirán dureza y serán firmes".
Una vez que los miembros permanentes del Consejo de Seguridad, con derecho de veto, estén de acuerdo en el texto del proyecto de resolución, tendrán que convencer a los otros 10 no permanentes de ese órgano para que respalden esas sanciones.
De ellos, Brasil, Líbano y Turquía son, hasta el momento, reticentes a imponer a Teherán una nueva ronda de sanciones, ya que consideran que todavía hay espacio para las negociaciones y un nuevo castigo sería contraproducente.
Los partidarios de las sanciones argumentan que es necesario enviar un mensaje a Irán, que ha rechazado varias ofertas para enriquecer su uranio en el exterior y no mejora su colaboración con el Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA).