Los equipos de baloncesto de Estados Unidos vivieron ayer, la experiencia única de abandonar por la puerta falsa el hotel en el que se hospedan y después de que un manifestante con corte de pelo a lo "punk" se lo permitiese.
El extraño incidente se dio sin que la policía fuese capaz de desalojar a los manifestantes que protestan contra la reunión del Foro Económico Mundial, que se celebra en el mismo Hotel Casino Crown, de Melbourne, donde estaban alojados los jugadores.
Los manifestantes, más de un centenar, volvieron a bloquear la calle y las cercanías del hotel y la Policía no pudo convencerlos para que dejen salir a los deportistas de la delegación estadounidense.
La situación de prisioneros de hecho en la que se encontraban los jugadores y jugadoras de ambos equipos hizo que sus dirigentes decidiesen la pasada noche abandonar Melbourne para trasladarse a Sydney.
Sin embargo, cuando subidos en dos autocares se dirigían por otra salida diferente a la principal, otro grupo de manifestantes también la bloqueó sin que la policía pudiese hacer nada por evitarlo.
Los manifestantes, que no se creían que dentro de los autocares iban los deportistas, en principio se negaron a dejar la vía libre hasta que los propios mandos de la policía les invitaron a que pasaran al otro lado de las barricadas de concreto y viesen con sus propios ojos que era cierto lo que les decían.
Un joven de 21 años, que se identificó como Yanni Cotis, de Adelaida (Australia), dijo que en el primer autocar las personas que iban dentro no parecían que fuesen jugadores de baloncesto, pero sí las del segundo.
"De inmediato, discutimos la posibilidad de dejarles abandonar el hotel y fue aprobada por lo que yo mismo hice el trabajo de la policía", comentó Cotis.
Los jugadores y dirigentes del equipo estadounidense mostraron su frustración y sorpresa por lo que estaban viviendo ante lo que era una claro fallo de seguridad con peligro para su integridad física.
El entrenador de Estados Unidos, Rudy Tomjanovich, admitió que hacía mucho tiempo ya había aprendido a esperar lo inesperado y lo sucedido en el hotel de Melbourne era uno de esos casos.
"Lo más importante de todo es que al final conseguimos salir del hotel y recuperar la libertad", subrayó Tomjanovich.
Los dirigentes de ambos equipos, máximos aspirantes a las respectivas medallas de oro, habían decidido permanecer en Melbourne hasta final de la presente semana, pero los manifestantes, que paralizaron la actividad normal del hotel, les hicieron cambiar de forma radical sus planes.