La huelga indefinida de organizaciones de la región boliviana de Potosí (suroeste) cumplió hoy su segundo día con una expansión de los bloqueos en ese departamento, cuyas conexiones hacia Chile y Argentina están interrumpidas para exigir que el Gobierno atienda demandas regionales.
El presidente del Comité Cívico de Potosí (Comcipo), Celestino Condori, informó a Efe que la huelga "es total", sobre todo en la ciudad de Potosí, que está paralizada y aislada del resto del país por los bloqueos.
Agregó que las provincias han comenzado a sumarse a la protesta y que se estudia la posibilidad de cerrar el paso en los puntos fronterizos hacia Argentina y Chile.
Las instituciones agrupadas en el Comcipo piden solución a un conflicto de límites con la región vecina de Oruro, el funcionamiento de una fábrica de cemento y de una planta metalúrgica, un aeropuerto internacional y la protección del Cerro Rico, que es explotado por mineros y corre el riesgo de desplomarse.
El ministro de Gobierno (Interior), Sacha Llorenti, aseguró el sábado que esas demandas están siendo atendidas y acusó a los dirigentes cívicos de promover las protestas para defender al alcalde de Potosí, el opositor René Joaquino, frente a una denuncia judicial que puede provocar la suspensión de su cargo.
Tal denuncia fue negada por los dirigentes de Comcipo y por el propio Joaquino, quien dijo a los medios que el Gobierno de Evo Morales pretende "engañar a la población".
Federaciones de campesinos de Potosí afines al Gobierno pidieron en un comunicado que se establezca un diálogo entre las organizaciones de esa región y el Ejecutivo y advirtieron con protestar si ello no ocurre.
El Ejecutivo descartó una intervención policial a los bloqueos y llamó a los campesinos a dialogar hoy por la tarde en la región central de Cochabamba.
Sin embargo, Condori aseguró que no han recibido ninguna invitación y ratificó que cualquier negociación debe ser en Potosí.