Las imágenes del asesinato, captadas por un camarógrafo de una cadena estadounidenses "introducido entre los soldados", han dado la vuelta al mundo y levantado las sospechas de que no se trate de un acto aislado.
Los árabes estaban divididos entre la furia, por las imágenes de un soldado estadounidense que mató de un disparo a un iraquí herido dentro de una mezquita, y la consternación porque los insurgentes de Faluya convirtieron a las mezquitas sagradas en terreno de enfrentamientos.
Muchos espectadores expresaron que las imágenes de un marine que mataba a un iraquí herido de gravedad, que la televisión árabe transmitió decenas de veces, incrementaron el odio contra Estados Unidos y ayudaron a crear más terroristas.
Mientras que, ayer en Baiji, al norte de Bagdad 14 personas murieron y 26 resultaron heridas tras la explosión de una bomba y en enfrentamientos registrados, informaron fuentes policiales.
"Entre los muertos figuran seis mujeres y seis niños", según el teniente de Policía Mezher Khalaf.
Agregó que la bomba explotó al pasar un vehículo civil por el centro de la ciudad.
Un grupo armado iraquí liberó a 31 policías iraquíes que secuestró cuando los agentes de orden regresaban de un curso de formación en Jordania, según informó la televisión qatarí Al Yazira.
La emisora, que cita al coronel Karim Hayem, jefe de la Policía de la ciudad meridional iraquí de Kerbala, indica que los agentes de seguridad fueron liberados después de "haber simulado ser empresarios que viajaron a Jordania por negocios".
Los insurgentes han atacado con frecuencia a nuevos miembros de las fuerzas de seguridad iraquí que han estado entrenando con el Ejército de Estados Unidos.
En Arabia Saudita los residentes señalaron que la culpa del asesinato en Faluya, la tenían los insurgentes, por llevar los enfrentamientos a las mezquitas.
Se considera a Arabia Saudita el lugar de nacimiento del Islam, y es también el país donde vino al mundo el líder de Al Qaeda, Osama bin Laden, cuya red ha realizado ataques con bombas en Irak.
Los extremistas islámicos pidieron una dura venganza en sus sitios de internet e insultaron a los líderes musulmanes pro estadounidenses por guardar silencio.
Los grupos internacionales que defienden los derechos humanos manifestaron que la muerte de ese iraquí podría representar un crimen de guerra y que eso demostró la necesidad de realizar un mejor entrenamiento de las fuerzas estadounidenses sobre las leyes de guerra.
Desde la semana pasada, la ciudad de Faluya ha sido escenario de duros enfrentamientos entre las fuerzas estadounidenses e iraquíes, contra grupos radicales islámicos.