Dos atentados suicidas en Irak dejaron un saldo de más de 70 muertos. Veintiocho fallecieron en el primero de los ataques, perpetrado en el centro de Bagdad contra un grupo de policías que distribuía ayuda humanitaria entre varias familias desplazadas.
Entre los muertos hay mujeres y niños, así como varios policías.
En el segundo incidente, un atacante suicida detonó los explosivos que llevaba consigo en medio de un grupo de peregrinos iraníes que se encontraban en un concurrido restaurante cerca de la ciudad de Baquba, cerca de Bagdad.
El atentado dejó las instalaciones del restaurante totalmente destruidas.
Los dos ataques hacen de éste el día más sangriento en el país en más de un año.
Se cree que ambos son obra de facciones sunitas vinculadas a al-Qaeda y a la insurgencia, que, a pesar de haber sufrido varios reveses, intenta demostrar que todavía puede llevar a cabo atentados como estos.
Sin embargo, continúan siendo una excepción y no la norma como hace dos años, añade Muir, cuando el número de víctimas superaba los cien al día.
Entretanto, un oficial de seguridad iraquí informó que un prominente líder de al-Qaeda, Abu Omar al-Baghdadi, fue arrestado.