Aseguran que no le están haciendo daño a nadie. Explican que lo que están poniendo a la venta les pertenece, pues es parte de su cuerpo.
Pero en la mayoría de los países del mundo, lo que están haciendo es ilegal y peligroso, no sólo para ellos.
Cada año se hacen 70.000 trasplantes de riñones en el mundo y se estima que entre 3.000 y 4.000 de esos órganos provienen del comercio ilegal de órganos, según cifras avaladas por la Organización Mundial de la Salud.
Quienes los ofrecen pueden aprovechar el Internet para encontrar comprador, como lo hace Miguel (nombre ficticio), uno de los vendedores con los que conversó BBC Mundo.
"(En mi aviso) aparece: vendo riñón; que estoy en una ciudad de Colombia; mi edad; mi grupo sanguíneo y la forma de contactarme", cuenta y asegura haber recibido llamadas de dos personas interesadas.
Miguel ha investigado que se puede vivir sin problemas con un riñón, aunque ha pensado en los riesgos de la operación.
"El día de morirse es uno solo. Se pide la mitad cuando uno está haciendo las cosas y la otra mitad cuando uno entra al quirófano, (el dinero) se lo dejo a mi hija".
¿Por qué vender un pedazo del cuerpo? "Decido ponerlo a la venta cuando la empresa en la que uno trabajaba quiebra y no nos dan nada, no nos liquidan", afirmó otro vendedor.
Su plan es pagar las deudas que lo están "ahorcando" y empezar un negocio con "la ayuda económica que reciba de la donación de su riñón".
Pero no todo es dinero. Pedro, quien cree que cada persona tiene derecho a decidir sobre su cuerpo, afirma que vive una crisis personal que lo llevó a poner el aviso.
"Yo necesito encontrar la satisfacción de poder donar un órgano antes de que, inclusive, tenga ideas suicidas. Quiero sentir que salvé una vida y que me hicieron un bien a mí".