El presidente de la Corte Suprema de Justicia de Ecuador, Roberto Gómez, dijo que esa institución podría quedar "debilitada" si se aplican los cambios propuestos en el proyecto de nueva Constitución, que será sometido a referéndum el próximo 28 de septiembre.
"La función judicial se quedará debilitada y diluida desde el momento en que sus fallos y resoluciones no van a hacer de última instancia", dijo Gómez tras participar en una reunión con jueces de todo el país, con quienes analizó la propuesta constitucional.
El proyecto de nueva Carta Magna fue elaborado por una Asamblea Constituyente, que estableció que la Corte Suprema de Justicia cambie de nombre por el de Corte Nacional de Justicia, cuyos fallos podrían ser revisados por la Corte Constitucional.
Si el proyecto de Constitución es aprobado en el referéndun, la Corte Nacional de Justicia entraría en el denominado Régimen de Transición, en el que prevé reorganizar esa función y reducir a 21 el número de integrantes, de un total de 31 jueces que actualmente la forman.
En la reunión efectuada ayer, en la que participaron 17 magistrados de la Corte Suprema y 16 presidentes de las cortes provinciales, se revisaron algunos de los 444 artículos del proyecto de Constitución.
El magistrado Marco Guzmán criticó la creación de la Corte Constitucional y aseguró que ese organismo, que supuestamente estará compuesto por seis personas, no podría resolver las miles de causas que existen.
Según fuentes de la Corte Suprema, los jueces de la CSJ y de los tribunales provinciales volverían a reunirse en las próximas semanas con trabajadores y abogados de distintas dependencias de esa función para adoptar una posición frente al proyecto de Constitución.
Apoyo.
El apoyo al "SÍ" en el referéndum sobre la nueva Constitución en Ecuador, impulsada por el Gobierno, alcanza un 50%, según una última encues
ta de la firma SP Investigación y Estudios.
El estudio, que concluyó el pasado 16 de agosto, asegura, en cifras totales, que el "NO" cuenta con el 27% de apoyo, el 12% de los entrevistados se inclina por anular y otra cifra similar por votar en blanco.
Según la medición, que deja de lado los decimales, el "NO", los nulos y blancos sumaría un 51%, mientras que el "SÍ" el 50%, lo que supondría un empate.
El sondeo señala, además, que el 62% asegura que ya ha definido cómo votar, frente al 38% está indeciso.