Un periodista japonés fue condenado ayer a 18 meses de prisión por provocar la muerte de un empleado de seguridad de un aeropuerto jordano cuando estalló una bomba que se había llevado como recuerdo de la guerra de Irak y que pretendía demostrar que estaba desactivada.
La corte estatal de seguridad sentenció a Hiroke Gomi, un fotógrafo de 36 años del diario japonés Mainichi, a 18 meses de cárcel después de desestimar el cargo de posesión de explosivos, un delito por el que le podían haber caído 15 años.
El juez Fawaz al Bakur dijo que Gomi se comportó de forma temeraria al intentar demostrar que el artefacto no era peligroso en vez de haberlo entregado directamente a las fuerzas de seguridad.
"Empezó a jugar con la bomba para demostrarles que era inofensiva sin tomar ninguna precaución", dijo. El Tribunal es consciente de que poseía explosivos, pero no sabía que estaban activado, dijo el juez al pronunciar su sentencia.
Gomi, que ha sido corresponsal en Irak para su periódico durante más de una década, encontró la bomba cerca de una carretera próxima a Bagdad pero no sabía que no estaba desactivada.