La Confederación de Asociaciones Israelitas de Venezuela (CAIV) denunció y rechazó hoy con "profunda indignación" el allanamiento policial que, dijo, se produjo el pasado domingo en uno de sus centros comunitarios en busca de armas.
"Denunciamos este nuevo e injustificable hecho contra la comunidad judía venezolana, al tiempo que expresamos nuestro rechazo y profunda indignación", dijo la CAIV en un comunicado.
Aseguró que la acción de agentes de la policial Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención (Disip) en el Centro Social Cultural y Deportivo Hebraica, que también alberga una escuela, se produjo "horas antes del inicio del referendo en que los venezolanos rechazaron el domingo una reforma constitucional promovida por el presidente Hugo Chávez".
Por su parte, la Disip aún no ha informado del hecho.
La CAIV recordó en su comunicado que en vísperas del referendo Chávez "había expresado su temor de que (el Gobierno de) Washington, junto con grupos opositores locales, promovieran un complot contra consulta popular".
La dependencia judía fue revisada de forma "exhaustiva", tras lo cual "los funcionarios se retiraron dejando constancia en acta de que no se encontró ninguna situación irregular", añadió el comunicado.
La CAIV exigió "una exhaustiva investigación sobre lo ocurrido que, a todas luces, intenta crear tensiones innecesarias entre la comunidad de venezolanos judíos y el Gobierno nacional".
"Naturalmente" los agentes "no encontraron nada irregular en dicho allanamiento, por lo cual resulta injustifable", sostuvo a su vez Eduardo Kohn, director de Latin American Affairs, en un aparte incluido en el comunicado de la CAIV.
Cifras del Congreso Judío Latinoamericano aseguran que había en Venezuela unos 22.000 judíos al llegar Chávez al poder en febrero de 1999, pero que el número se ha reducido en la actualidad a 12.000.
Chávez alabó a la CAIV a inicios del 2006 por haber desmentido acusaciones de antisemitismo que lanzó en su contra el Centro Simon Wiesenthal de Buenos Aires (Argentina), luego de que en un discurso navideño dijera que "unas minorías, los descendientes de los mismos que crucificaron a Cristo, se adueñaron de las riquezas del mundo".
Posteriormente, el canciller venezolano, Nicolás Maduro, calificó de "falso" y "hecho con maldad" un informe del Departamento de Estado de EE.UU. de septiembre pasado, que acusó al Gobierno de Chávez de promover el antisemitismo.
En Venezuela existe "absoluta libertad de culto", dijo y rechazó enérgicamente que se haya registrado algún "acto vandálico" contra la comunidad judía, como, aseguró, se indica en el informe estadounidense.
En septiembre último, la CAIV repudió la visita que entonces efectuó a Venezuela el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, recordó sus "incesantes" amenazas de "borrar al Estado de Israel del mapa" y "sus irracionales y cínicas declaraciones negando el holocausto perpetrado por los nazis" durante la II Guerra Mundial.
Tras destacar que la CAIV la integran "muchos sobrevivientes del holocausto", recordó que Adolfo Hitler "puso en marcha toda una maquinaria destinada a exterminar al pueblo judío, lo que constituye un hecho innegable y sin paralelo en la historia", y adicionalmente lamentó que Chávez llame "hermano" y "aliado" a Ahmadineyad.