El jefe del gobierno de Gibraltar, Peter Caruana, condenó ayer a España por criticar la celebración del tricentenario de la presencia británica en el Peñón, diciéndole a Madrid que "no es asunto suyo".
El ministro británico de Defensa, Geoff Hoon, llegó ayer a Gibraltar para participar en los actos conmemorativos de los 300 años de presencia británica en este territorio de 6 km2 situado en al sur de España.
Las celebraciones y la visita de Hoon provocaron malestar en el gobierno español, que por boca de su ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Angel Moratinos, expresó su "profundo rechazo (...) ante lo que consideramos una serie de gestos inamistosos por parte del gobierno británico".
Moratinos lamentó que Gran Bretaña haya "perdido una oportunidad histórica de haber convertido en un gesto positivo este centenario de la invasión de Gibraltar".
En declaraciones a la radio BBC, Caruana insistió que las celebraciones eran algo que incumbía a los habitantes de Gibraltar.
"Como elegimos celebrar nuestros estrechos vínculos con Gran Bretaña y nuestra soberanía es asunto nuestro", agregó.
Gibraltar fue cedido por España a Gran Bretaña en 1713 en virtud del Tratado de Utrecht. Madrid reivindica su soberanía sobre este territorio de 6 km2, cuyos 30,000 habitantes reafirmaron por referéndum en 2002 su pertenencia a la corona británica.