Líderes demócratas y republicanos del Senado de EE.UU., respaldados por activistas y empresarios, promueven desde ayer una iniciativa para levantar las restricciones de viaje a Cuba, y aseguran tener los votos necesarios para su aprobación en el Congreso.
En una rueda de prensa en el Capitolio, el senador demócrata Byron Dorgan y el republicano Michael Enzi explicaron que la "Ley para la Libertad de Viajes a Cuba" busca comenzar a corregir la "fallida" política "unilateral" del embargo impuesto hace 47 años.
"Nuestra política hacia Cuba tiene que cambiar. Es un asunto de derechos humanos, es un asunto económico, y es hora de actuar en esta legislación", dijo Dorgan.
Los patrocinadores del proyecto legislativo, entre ellos el demócrata Christopher Dodd, afirmaron que los estadounidenses tienen el derecho constitucional de viajar a cualquier parte y que una apertura de Washington hacia Cuba podría espolear una transición democrática.
"Los regímenes totalitarios le temen a la luz", apuntó Dodd, quien destacó que la inciativa permitiría un intercambio directo de los estadounidenses con el pueblo cubano.
Del lado de la Cámara de Representantes, los legisladores Bill Delahunt, demócrata por Massachusetts, y el republicano Jeff Flake, de Arizona, tienen previsto presentar un proyecto similar este jueves.
En 2003, Enzi, republicano por Wyoming, lideró un esfuerzo similar por considerar que la política de asfixia económica de Estados Unidos contra Cuba solo prolonga la miseria de once millones de cubanos en la isla.
Tanto la Cámara de Comercio de EE.UU. como la Federación de Agricultores (AFBF, por sus siglas en inglés) aseguraron ayer que apoyan la medida porque, a su juicio, contribuirá a aumentar el intercambio agrícola y el turismo en la isla.
"Este es un primer paso importante para suavizar las restricciones comerciales contra Cuba", afirmó Bob Stallman, presidente de AFBF, ya que la iniciativa, según él, también permitirá a los empresarios del sector agrícola vender sus productos en la isla.
Los observadores creen que las décadas de privaciones y la necesidad de mejorar el estándar de vida en Cuba puedan dar pie a gestos conciliadores por parte de La Habana.