Benedicto XVI defendió hoy el "legítimo papel de la religión en la esfera pública" y agradeció al gobierno italiano haber defendido la exposición del crucifijo en lugares públicos.
El Papa hizo esta defensa al recibir al nuevo embajador de Italia ante la Santa Sede, Francesco María Greco, que hoy le presentó las cartas credenciales.
"La libertad religiosa es un derecho del hombre, la familia, los grupos religiosos y la Iglesia y el Estado debe tutelar no sólo los derechos de los creyentes a la libertad de conciencia y de religión, así como el papel legítimo de la religión y de las comunidades religiosas en la esfera pública", afirmó el Pontífice.
El Obispo de Roma agregó que el reconocimiento de ese derecho permite a la sociedad progresar y aseguró que "no se puede pensar en conseguir ese verdadero progreso si se recurre a la marginación o al rechazo del hecho religioso, como se tiende a hacer de diferentes maneras".
Una de esas maneras es, afirmó, "el intento de eliminar de los lugares públicos la exposición de símbolos religiosos, el primero entre ellos el crucifijo, que es por el emblema por excelencia de la fe cristiana".
"Pero el crucifijo también habla a los hombres de buena voluntad y como tal no es un factor de discriminación", subrayó el Papa, que expresó su agradecimiento al Gobierno italiano por haber defendido su exposición en las escuelas "teniendo en cuenta una correcta visión del laicismo" y de la historia, cultura y tradición europea.
El Ejecutivo italiano tiene recurrida una sentencia de la Corte de Estrasburgo contraria a la presencia de crucifijos en las escuelas italianas.
El 3 de noviembre de 2009, el Tribunal de Estrasburgo sentenció que la exhibición obligatoria del símbolo de una determinada confesión en instalaciones públicas y especialmente en las aulas "restringe los derechos paternos a educar a sus hijos en conformidad con sus convicciones".
El fallo se produjo después de que en 2002 la italiana Soile Lautsi exigiera al instituto público al que acudían sus hijos la retirada del crucifijo de las aulas por ser contrario al principio de laicismo en el que quería educarles.
El Gobierno italiano presentó a finales de enero pasado un recurso ante el Tribunal en el que argumentaba que el crucifijo "es uno de los símbolos de nuestra historia y de nuestra identidad".
En marzo pasado la Gran Sala del Tribunal de Estrasburgo aceptó la revisión del caso que será estudiado por 17 jueces, entre los que no estarán presentes los que dictaron la sentencia.
La sentencia se espera para los primeros meses del año próximo.