El papa habló así en el mensaje enviado al cardenal Raymundo Damsceno Assis, presidente de la Conferencia Nacional de los Obispos de Brasil y arzobispo de Aparecida, con ocasión de la campaña de Cuaresma de hermanad promovida por la Iglesia brasileña, con el tema "Hermandad y salud pública".
El Obispo de Roma insistió en que el lema de la Iglesia brasileña "que la salud se extienda sobre la tierra" tiene como objetivo suscitar, a partir de una reflexión sobre la realidad de la salud en Brasil, un mayor espíritu fraterno y comunitario en la atención a los enfermos.
El papa hizo alusión al episodio de la vida de Jesús en el que cura a un paralítico.
"Jesús antes de hacer que volviera a nadar, le perdonó los pecados, enseñando que la cura perfecta es el perdón de los pecados, que es la salud por excelencia y también la del alma", sostuvo.
Y pidió a los fieles y a las personas de buena voluntad hacerse cargo no solo de los malos físicos, sino espirituales de cada persona enferma.
"Una solidaridad -dijo- cada vez más profunda para con los enfermos, que a menudo sufren más por la soledad y el abandono que por la enfermedad".