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El tibio papel que juega la OEA en las crisis regionales

La crisis generada en Venezuela evidencia la falta de fuerza que tiene la entidad, ya que no hubo pronunciamiento contundente contra la violencia. La fuerza de los países de izquierda ha polarizado a la OEA, a la que ha dejado de lado para encontrar soluciones en sus propios grupos, como la Unasur.


Resolución
1080
  • fue suscrita el 5 de junio de 1991, hace referencia específicamente a la posibilidad de que en un país miembro deje de imperar la democracia representativa.
1991
  • fue la primera vez que invocó la Resolución 1080, en el caso de Haití, luego en 1992 en Perú y en Guatemala en 1993.

La administración del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, ha transcurrido con gran cantidad de sinsabores y con duros cuestionamientos.

Luego de los 10 años de la administración Insulza, la OEA se prepara para escoger un nuevo líder, que le dé un giro al organismo internacional y que le permita recuperar el prestigio perdido al no poder darle respuesta a la región en conflictos tan importantes como la crisis que vive Venezuela, o en su momento la experimentada en Honduras el 28 de junio de 2009, cuando fue sacado del poder el presidente Manuel Zelaya.

 

Hasta la fecha, se han presentado de manera formal tres candidaturas, dos de ellas son de la facción sudamericana, lo que indica que podrían mantener su hegemonía como lo han hecho hasta ahora, imponiéndose al resto de los países de la región que esperan cambios en la política de la OEA.

Una de las primeras postulaciones ha sido la del canciller uruguayo, Luis Almagro, Perú no se ha querido quedar atrás, y se presenta a la contienda con Diego García-Sayán.

 

En tanto, por la región centroamericana se ha propuesto la candidatura del exvicepresidente de Guatemala Eduardo Stein.

Las elecciones son a principios de 2015, y desde ya los candidatos han iniciado los diálogos correspondientes, con el fin de conseguir el apoyo de los cancilleres para tratar de lograr los votos suficientes para alcanzar la secretaría de la OEA.

Se ha dejado entrever que Ecuador, Brasil y Venezuela estarían dispuestos a apoyar la propuesta del candidato uruguayo Luis Almagro.

 

El nuevo líder de la OEA tiene muchas tareas pendientes para realzar el organismo tras los tropiezos en materia de política exterior que ha tenido.

El candidato peruano Diego García Sayán dijo recientemente que, de ser elegido, fomentará la acción y el equilibrio entre los Estados para superar la crisis del organismo.

Cuestionan desempeño

 

En los últimos siete años, el papel que ha jugado la Organización de Estados Americanos (OEA) en las crisis políticas en la región ha dejado un mal sabor de boca, lo que le ha quitado liderazgo y ha permitido el nacimiento de otros grupos que buscan soluciones a sus problemas.

El experto en relaciones internacionales Ricardo de León Borge aseguró que la OEA ha venido en un proceso de debilitamiento institucional, debido a los vaivenes de los gobiernos de los Estados que están allí representados, además de la falta de liderazgo de su secretario general, José Miguel Insulza.

Destacó que en los casos de Honduras y Paraguay, en los que el escenario fue la ruptura del orden constitucional, la OEA dejó en evidencia la poca claridad que se tiene en los objetivos democráticos que se establecen en la Carta Democrática Interamericana.

En el caso de Venezuela, es increíble que un grupúsculo de Gobiernos se opongan abiertamente a la causa democrática, subrayó.

El experto en relaciones internacionales destacó que es la primera vez que un país hace eso en el seno de la OEA. Aunque hay que ver y comprender que lamentablemente Venezuela es gobernada desde 1999 por un grupo antidemocrático y que pugna por el control de todo, pero además, lo que se le oponga es visto como un acérrimo enemigo.

En todos esos casos, se ha visto poco o nada de la OEA en cuanto a luchar por la restitución de los valores democráticos y del respeto al Estado de derecho en América Latina, sentenció León Borge.

Tanto Borge como Julio Yao y el exembajador de Panamá ante la OEA Guillermo Cochez coinciden en señalar que hay una polarización dentro de la entidad, provocada por los países sudamericanos que han generado otros escenarios como la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (Alba), Unasur, que han entablado una feroz política en pro de debilitar el trabajo de la OEA y eso ha causado una fuerte polarización en las discusiones del Consejo Permanente y en la Asamblea General, los cuales han pasado de ser las herramientas por excelencia para el diálogo multilateral a ser un reflejo de las abismales diferencias entre los gobiernos democráticos y los regímenes autoritarios en buena parte de América del Sur y en Centroamérica, que es el caso de Nicaragua.

Esta polarización ha generado una parálisis en la OEA en temas de democracia, derechos humanos y libertad.

Y aquí hay una paradoja, tanto por parte de los gobiernos democráticos como de los regímenes autoritarios; estos se quejan de que la OEA se parcializa hacia un lado de la balanza, deja aún más malparada su imagen.

Incumplimiento

En tanto, el también experto en derecho internacional Julio Yao precisó a este medio que, si se trata de evaluar la eficacia de la OEA, esta no cumple, ya que hay muchas quejas sobre el desempeño que ha ejecutado en las crisis políticas en la región latinoamericana.

Cumple de oficio sin que haya que convocar a reuniones urgentes.

Hay muchos conflictos en los que no ha tomado participación beligerante, pues solo se ha limitado a aprobar resoluciones de derecha o izquierda, sentenció Yao.

El experto recordó que en 1989 la OEA violó la Carta Democrática, intervino en los asuntos internos de Panamá, ya que Estados Unidos tenía grandes intereses.

La OEA le pidió al general Manuel Antonio Noriega que entregara el poder a la oposición, cuando no se había terminado de contar los votos de las elecciones de ese año, y cabe recordar que Panamá fue objeto de una invasión.

Lo que a mí me extraña ahora, dice Yao, es que en el caso entre Panamá y Venezuela no había una razón válida para llamar a consultas, pues había muchas aristas que analizar antes de que se tomaran medidas más fuertes contra Venezuela.

Según Yao, hay que probar que se vulneran los derechos humanos y si la situación que se vive en territorio venezolano afecta los países vecinos, en este caso Colombia y Brasil.

Con este parámetro, el llamado hecho por Panamá para discutir la crisis venezolana ante el Consejo Permanente no tenía soporte dentro de la OEA.

No obstante, el exembajador de Panamá ante la OEA Guillermo Cochez defiende la participación panameña, pero critica al organismo internacional, ya que la agenda que se ha planteado en los últimos años ha sido por parte de los países miembros del Alba, ello le ha quitado protagonismo a la OEA, que ha dejado de ser efectiva, porque hay 14 países que reciben petróleo de Venezuela, y han cerrado filas.

La OEA, por ahora, no cerrará, advierte Cochez, porque sigue siendo un foro importante de debate en la región, a pesar de muchos obstáculos.

Hoja de ruta

La OEA aprobó hoy una resolución sobre su visión estratégica para priorizar sus objetivos en torno a cuatro pilares: la democracia, los derechos humanos, el desarrollo integral y el fomento de la seguridad.

Los países miembros aprobaron el documento por aclamación en una sesión extraordinaria en la que se comprometieron a tener en cuenta estos objetivos estratégicos a la hora de atender los mandatos de la organización y asignar recursos del presupuesto.


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944677
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América