Los 15 presos políticos cubanos y sus familias llegados en los últimos días a España _y a los que se sumarán otros cinco_ comienzan poco a poco a rehacer su vida, eligiendo caminos y destinos diferentes.
Mientras se resuelve su situación legal, tres organizaciones sociales se encargan de la manutención, el alojamiento y el asesoramiento y la búsqueda de empleo de los disidentes y sus familias, que suman el centenar de personas.
Omar Ruiz fue uno de los primeros ex prisioneros en llegar. Ahora reside en Málaga, en la costa sur andaluza, en unos apartamentos de acogida ocupados fundamentalmente por inmigrantes africanos. Junto a su mujer y su hijo, comparte una pequeña habitación con baño.
“No me voy a quejar de las condiciones, aunque algunos dirán que podrían ser mejores'', dijo Ruiz. “Lo más importante es que España nos ha ayudado a salir de prisión y salir a un país libre junto a nuestras familias. Estoy muy agradecido''.
Alfredo Pulido López, uno de los tres disidentes que arribó ayer a España manifestó que se siente "contento por un lado, al estar en un país libre como España", pero "triste al mismo tiempo" por su salida de la isla.
"Me siento deportado", dijo Pulido, y explicó que no tiene la "carta de libertad" del Gobierno cubano, por lo que en caso de que volviera a Cuba correría el riesgo de ser arrestado de nuevo.
En su opinión, las excarcelaciones decretadas por el Gobierno de La Habana "son un paso" que no colma las aspiraciones de los opositores de que haya libertad y se respeten los derechos humanos.
De momento, cada disidente busca su camino en España. La mayoría dijo que quiere permanecer en Europa, otros dejaron entrever que tratarán de dar el salto a Estados Unidos, donde cuentan con familiares en Miami, cuando les sea posible.