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¿Es descabellado hablar de guerras por el agua?

El petróleo ya no es el único motivo de lucha entre naciones; ha entrado en juego un valioso recurso, también finito: el hídrico.


La disminución o carencia de agua potable para el consumo humano traerá consigo diversos perjuicios de tipo sanitario, económico, de seguridad regional y global. Este es un pronóstico desalentador que se sustenta en cifras contundentes.
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas (ONU), el consumo del agua se duplica en el planeta cada 20 años a un ritmo dos veces superior al crecimiento de la población humana, con las correspondientes exigencias sobre los recursos hídricos.
La ONU también ha señalado que hay 31 países que padecen escasez del preciado líquido y más de mil millones de personas carecen de agua potable. Además que, al 2025, hasta dos terceras partes de la población mundial padecerán graves problemas de escasez; y la restante, casi privada de agua.
El control de las cuencas hidrográficas podría desatar, en cualquier momento, un conflicto armado en lugares donde ya existen tensiones entre países, expone la revista Ecoestrategia.com
Ese planteamiento coincide con lo que al respecto se informó este año en el IV Foro Mundial del Agua (México): Que la inestabilidad política y los conflictos armados aumentan la crisis por la escasez de recursos hídricos en Oriente Medio y Norte de Africa, la zona más árida y rica en petróleo.
"La vulnerabilidad que surge de la alta tasa de dependencia de recursos compartidos y externos se ha incrementado por la inestabilidad política y los conflictos que han existido en algunas partes de la región", enfatizó un informe del Consejo Arabe del Agua (AWC, por sus siglas en Inglés), hecho público en el evento.
Formada por 18 países que van desde Mauritania, en la costa Atlántica de Africa, hasta Omán, en el Golfo Pérsico, pasando por Irak, Irán, Palestina , Siria y Sudán, la región afronta un grave problema de acceso al agua potable y al saneamiento adecuado, que llega a ser extremo en Somalia y Yemen.
Esta tiene una superficie de 14 millones de kilómetros cuadrados, de la que el 87% es desierto padece una creciente escasez hídrica, a pesar de que ríos internacionales fluyen por allí como el Nilo, el Senegal, el Tigris y el Eufrates.
La disponibilidad de los recursos de aguas superficiales en Siria, Irak y Palestina se redujo debido a conflictos en las dotaciones del líquido de los ríos y acuíferos compartidos con países vecinos, "lo que llevó a posponer en un 30 ó 40 por ciento los esquema agrícolas planeados", según el documento de la AWC.
Agrega que las recientes guerras lanzadas por EE.UU. en el Golfo Pérsico han afectado "seriamente la economía de Asia Occidental", que las estructuras hidráulicas y de riego en Irak sufrieron serios daños, aun cuando debieron estar protegidas por la ley internacional.
Además del río Jordán y los pozos subterráneos de Cisjordania, donde hay litigios, otra de las cuencas hidrográficas donde se pone en juego la seguridad internacional es la del río Nilo, que atraviesa diez naciones africanas: Etiopía, Sudán, Egipto, Uganda, Kenya, Tanzania, Burundi, Ruanda, República Democrática del Congo y Eritrea. Sus aguas abastecen a una población que en el año 2025 podría llegar a los 859 millones de personas.
Según la Fundación para la Investigación de las Ciencias, la Tecnología y la Política de Recursos Naturales, el Nilo Blanco (que nace en Burundi) y el Nilo Azul (que se origina en Etiopía) han sido motivos de tensión permanente entre Egipto, Etiopía y Sudán.
Otro de los focos de conflicto se encuentra en Anatolia, donde Turquía, Irak y Siria comparten el curso de agua de los ríos Tigres y Eufrates.
En el caso de Siria, Irak y Palestina, el Banco de Desarrollo Islámico ha dicho que la disponibilidad de los recursos de aguas superficiales se redujo por conflictos en las dotaciones del líquido de los ríos y acuíferos compartidos con países vecinos, "lo que llevó a posponer en un 30 ó 40 por ciento los esquema agrícolas planeados".
La región de Oriente Medio y el Norte de Africa afronta el desafío de integrarse más, compartir sus recursos hídricos e innovar su tecnología en desalinización y agricultura biosalina, entre otros asuntos. Asimismo, los países de esa zona deberán permitir la participación privada en el desarrollo de la agricultura de riego a gran escala, como un mecanismo para garantizar la seguridad alimentaria, recomendó el informe de la AWC.
El presidente del AWC, Mahmoud Abu-Zeid, ha dicho que Oriente Medio y el Norte de Africa tiene el reto de "mejorar la gobernabilidad en la gestión de los recursos hídricos para obtener mayor cooperación extraregional y encaminarse a la prosperidad y la paz".
Ante este panorama, una interrogante obligada es qué hacer para garantizar el suministro para todos y evitar una posible hecatombe ambiental, sanitaria, económica y social.
Hay quienes sostienen que si se desean evitar nuevas guerras, los países que comparten cuerpos de agua deberán aprender a compartirlos, con la ayuda de la comunidad internacional, con el fin de que el "oro azul" (agua) no repita las guerras propiciadas por el "oro negro".


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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