La Fuerza Aérea acusó ayer de homicidio sin premeditación a dos pilotos de aviones Fighting Falcon F-16 por la muerte en abril de cuatro soldados canadienses que participaban en un ejercicio en Afganistán.
Los mayores Harry Schmidt y William Umbach, dos pilotos de la Guardia Nacional Aérea de Illinois, fueron acusados después de una investigación del incidente el 18 de abril cerca del aeropuerto de Kandahar, en el sur de Afganistán.
Los soldados canadienses, aliados de EU, llevaban a cabo un ejercicio de combate nocturno cuando cayeron las bombas disparadas desde el avión de guerra estadounidense.
Schmidt, quien lanzó la bomba de 250 kilogramos guiada por láser, y el jefe de vuelo Umbach, enfrentan cada uno cuatro cargos de homicidio no intencional y ocho cargos de asalto.
Asimismo la Fuerza Aérea acusó a Schmidt de omisión de la disciplina apropiada de vuelo e incumplimiento de las reglas de combate estipuladas por los militares para la campaña afgana.
Schmidt y Umbach, quienes fueron convocados de nuevo al servicio activo para enfrentar el juicio, han declarado que creyeron que en el lugar operaban fuerzas enemigas.