La matanza de rehenes en la escuela de Beslán ha desatado un terremoto político, con el anuncio ayer de la inminente destitución del Gobierno y de altos mandos de Osetia del Norte, que podría tener réplicas en Moscú.
"En los próximos dos días, se dictará el decreto de destitución del Gobierno", proclamó el presidente noroseta, Alexandr Dzasójov, ante miles de manifestantes que reclamaban su dimisión en Vladikavkaz, capital de esa república del Cáucaso Norte.
El dirigente noroseta, último miembro del Politburó soviético que ocupa un cargo de poder en Rusia, cedía así parcialmente a la presión popular.
Por otro lado, el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, advirtió ayer que Rusia resolverá por sí misma sus problemas de política interior y no necesita que Estados Unidos busque vías de arreglo político al conflicto de Chechenia.
"Nuestros problemas internos los resolveremos nosotros mismos y los norteamericanos no tiene por qué buscar vías para el arreglo político en Chechenia", manifestó el ministro, en una airada reacción las declaraciones de Richard Boucher, portavoz del Departamento de Estado.
Algunos de los países que se incorporaron a la UE el pasado mayo, registran las tasas de crecimiento más altas.