El Gobierno peruano reforzará la seguridad en el distrito de Ocobamba, al sureste del país, donde el ataque a una comisaría por supuestos narco-terroristas dejó hoy un policía muerto y otros tres heridos, anunció esta noche el ministro del Interior, Luis Alva Castro.
"Están llegando a la zona más de 100 efectivos de distintos lugares y vamos a seguir manteniendo más efectivos", manifestó Alva Castro a Radio Programas del Perú (RPP).
También aseguró que ha dispuesto que más de 150 suboficiales, que están a punto de graduarse en la escuela policial de la ciudad de Andahuaylas, cerca de Ocobamba, permanezcan en la zona y que "la población va a organizarse en juntas vecinales y en rondas campesinas" para reforzar la seguridad ciudadana.
Las autoridades peruanas afirman que el ataque fue perpetrado por narco-terroristas que intentaban recuperar unos 82 kilogramos de pasta básica de cocaína incautadas por la Policía hace dos semanas.
Según las fuentes oficiales, los autores del ataque creían que la droga se encontraba aún en la comisaría de Ocobamba, en el suroriental departamento de Apurímac, cuando la sustancia ilícita ya había sido trasladada a Lima.
En la incursión, iniciada cerca de las 23.45 hora local del miércoles (04.45 GMT) y que duró al menos dos horas, murieron el teniente de la PNP, Héctor Zegarra Bernaola, y resultaron heridos tres suboficiales, que según el ministro del Interior, ya se han incorporado a sus puestos de trabajo.
"Unos 70 u 80 sujetos con armamento de largo alcance nos rodearon por diferentes sitios sin que pudiéramos defendernos como debía ser", manifestó uno de los policías de Ocobamba, que confirmó el robo de armamento a la comisaría.
Por su lado, el presidente regional de Apurímac, David Salazar, señaló hoy en declaraciones a la agencia oficial Andina que Ocobamba es parte de las rutas del narcotráfico "que parte de Ayacucho, el Valle Río Apurímac y Ene (VRAE) hacia Cuzco y Puno".
En la suroriental zona conocida como el VRAE, una de las mayores regiones con cultivo de coca, permanece el último reducto de los remanentes de Sendero Luminoso, que fue derrotado política y militarmente en 1992 con la captura de sus principales líderes.
Las autoridades peruanas aseguran que la banda armada, que sembró el terror en Perú entre 1980 y 2000, actúa en esas zonas para dar protección a grupos de narcotraficantes para facilitarles la salida de estupefacientes del país.
Precisamente en la zona del VRAE la Policía halló el domingo pasado los restos de una avioneta quemada, con matrícula extranjera, y una pista clandestina de aterrizaje en un remoto paraje del interior del país, donde operan narcotraficantes, publicó hoy la prensa en Lima.
Perú es, después de Colombia, el segundo productor de hoja de coca y cocaína en el mundo, según el Informe Mundial de las Drogas 2006 de la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).