Haitianos desolados se congregaron ayer para recordar el terremoto de enero de 2010 que dejó buena parte de la capital y zonas aledañas en ruinas, uno de los peores desastres naturales de los últimos tiempos.
Cientos de personas, los hombres de traje oscuro y las mujeres de vestido blanco, asistieron a una misa al amanecer en la nueva iglesia construida junto a las ruinas de la Catedral Nacional en el centro de Puerto Príncipe.

“Este es el aniversario del día que nunca podré olvidar”, dijo Gladys Lambard al entrar del brazo de su hija. Su esposo y su hermana murieron en el sismo. “La tristeza de ese día me marcó para siempre”.
El presidente Michel Martelly y otros dignatarios asistieron a una ceremonia en una fosa común en las afueras de la capital, donde las autoridades enterraron rápidamente a miles de personas inmediatamente después del desastre.
El terremoto se produjo minutos antes de las 5 p.m. y provocó el derrumbe de decenas de miles de edificios mal construidos en la ciudad densamente poblada.
El Gobierno dijo luego que murieron más de 230,000 personas, pero se desconoce la cifra exacta porque no hubo un intento sistemático de contar los muertos en medio del caos y la destrucción.
Carine Joiceus, una agente aduanera de 44 años que asistió a la misa, sufrió la pérdida de un brazo. Desde entonces ha tenido dos hijos y dijo que aprendió a aceptar la mutilación.
“Recuerdo que pasé todo el primer año llorando”, dijo. “Pero desde entonces mi vida ha continuado y pienso en el futuro”.
La recuperación del país ha sido desigual.
Naciones Unidas dice que Haití ha recibido más del 80% de los 12,450 millones de dólares prometidos por medio centenar de países y agencias multilaterales, en ayuda humanitaria, ayuda para la recuperación y reparación de desastres. Las obras en construcción se multiplican en la capital y el número de personas en los vecindarios precarios y campamentos de carpas se ha reducido, de 1.5 millones después del temblor a unos 80,000 en la actualidad.
Insulza insta a resolver la crisis política en Haití
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, instó a los distintos actores de Haití a que resuelvan cuanto antes la crisis política que vive el país, al considerar que esa es la mejor manera de honrar a las miles de víctimas del terremoto que devastó el país hace justo cinco años.
En un comunicado, el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA) envió sus pensamientos más sinceros a las 230,000 víctimas, sus familias y amigos y a todas las demás personas que resultaron heridas o que quedaron sin hogar debido al terremoto que golpeó a Haití el 12 de enero de 2010. Insulza consideró necesario profundizar en los esfuerzos para resolver la intensa crisis política que vive el país.