Israel conmemora a las víctimas del nazismo con una jornada de luto que se inició ayer en el Museo Yad Vashem de Jerusalén con el encendido de seis antorchas, una por cada millón de judíos asesinados entre 1939 y 1945.
"No hay palabras que puedan explicar, ni idioma con el que comprender", dijo la presidenta en funciones de Israel y titular del Parlamento, Dalia Itzik, al abrir un acto que se celebra todos los años una semana antes de conmemorarse el Día de la Independencia de Israel.
Itzik, que sustituye en el cargo al presidente del Estado de Israel, Moshé Katzav, acusado de acoso sexual y violación, afirmó con solemnidad: "no tenemos el derecho a olvidar, ni la autoridad para perdonar" a aquellos que cometieron esos crímenes.